Elmer Huerta sobre el coronavirus: “Los toques de queda parciales no sirven”

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Elmer Huerta es un médico peruano, profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad George Washington, en Estados Unidos. Fue presidente de la Sociedad Americana Contra el Cáncer, el primer latino en ese cargo. Combina su labor médica y docente con la de divulgador, teniendo espacios en la prestigiosa CNN en Español y la radio RPP de su país. ¿Qué tiene que decir sobre el coronavirus?

El doctor Huerta asegura que el mundo no ve algo similar desde 1918, cuando explotó la pandemia de la gripe española. La pandemia del coronavirus o COVID-19, asegura, tiene una sola forma de controlarse. Asimismo, recomienda informarse bien. Diario EXPRESO habló con él.

¿Cuán fundamentado es el temor por el coronavirus en países latinoamericanos como Ecuador?

– Sí está fundamentado porque el pueblo que no tiene el conocimiento necesario para interpretar lo que está pasando, al ver las imágenes, al escuchar el número de muertos, al darse cuenta de que países adelantados como Italia o España pasa por lo que está pasando, la gente se asusta. Sí, hay razón para que la gente esté asustada y por eso es necesario informar de forma adecuada.


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¿Es posible que en países como Ecuador haya un panorama similar al de los países más afectados?

– Absolutamente sí. Ese es el gran problema de los países de las Américas. Esto es como una ola: en China, por ejemplo, la ola ya se formó, reventó y ya está como espumita en la orilla. Hoy [martes] en Wuhan se ha descubierto solo un caso. Aquí, en países de las Américas, esa ola recién se está formando.

Y si ponemos como ejemplo a Wuhan, donde creció la gran ola y ahora solo se ha registrado un caso, ¿cuál es la fórmula que siguió para reducir el número de casos nuevos?

– China le ha hecho un favor al mundo, el mundo deberá darle una medala de oro. Wuhan y toda China, lo que ha hecho es contener por casi dos meses una olla a presión que hervía y hervía, la tapaban, no la soltaban hasta que reventó. Eso se llama contención: poner en cuarentena obligatoria, militar, de disciplina china, a 60 millones de personas. Eso no lo ha hecho nadie antes en la historia de la humanidad. Esa es la fórmula.

¿Y desde qué flancos hay que abordar este problema?

– Este problema tiene dos dimensiones. Una es la personal, la que el individuo, tu lector, debe hacer: lávese las manos, cúbrase al estornudar, no salga, sea limpio. La otra es una dimensión de salud pública, mucho más difícil, que tiene que hacerla el presidente de la República de cada país. No el ministro de Salud, sino el presidente de la República y su consejo de ministros: una decisión política de poner en la balanza el daño económico que quiere hacer el país y hacer las cosas bien. Perú está dando el ejemplo en América Latina. Tú no puedes salir a la calle, ni de día ni de noche por dos semanas, y se evalúa ampliar a tres. Eso es lo que se necesita, eso se llama distanciamiento social.


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– ¿Y en qué se fundamenta el éxito del distanciamiento social?

Tiene base científica: este virus solo se transmite de persona a persona, cuando estás cerca, a un metro de distancia. Si tú haces un distanciamiento social obligatorio y masivo, tú vas a ponerle la “criptonita” al “Superman” del virus, lo vas a debilitar porque no va a ir de persona a persona.

– Los críticos dicen que eso funcionaría en países desarrollados, no en los nuestros…

El presidente tiene que poner en la balanza la destrucción de su sistema de salud versus ese tipo de situaciones puntuales que van a pasar en un mes. Por ejemplo, en Perú se preguntaron ¿cuántos pacientes necesitarán cuidados intensivos en una emergencia moderada? Según proyecciones, de 500 a 1000 pacientes. Pero solo hay 240 camas con esas características. Perú no podría soportar la ola que tiene Italia porque en Italia se demoraron en tomar acciones pensando cosas como “¡cómo vamos a afectar las industrias, nuestro turismo, nuestros museos, la economía!”.

-¿Y propondría alguna otra medida alternativa o complementaria al distanciamiento social?

No hay más, lo que necesitan nuestros países es un distanciamiento social total. De todo el día porque el virus no entiende de horarios, que es de día o es de noche. Está ahí siempre, los toques de queda parciales no sirven contra el coronavirus. No hay otra, no hay otra, esa es la salida y se acabó.

¿Ha visto algo así a lo largo de su carrera?

– Lo resumo: desde 1918 no ha habido algo como esto en el mundo.

¿Cómo es el comportamiento de este virus?

– La aparición de los virus son completamente impredecibles. Tienen millones de años en este planeta, las bacterias cientos de millones. Este planeta es de ellos, nosotros estamos invitados. Ya no tenemos antibióticos para las bacterias, el futuro va a ser muy complicado.


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¿Qué va a pasar cuando se llegue al control de casos, cuando la ola haya bajado?

– Este virus va aquedar para siempre, va a dar vueltas al mundo, va a atacar todos los años y hay que vacunarse, la vacuna estará en un año y medio o dos años. Y así como nos vacunamos contra la gripe habrá que vacunarnos contra el coronavirus.

Hay muchos mitos aún sobre cómo se contagia el virus.

– Este virus solo se contagia de persona a persona, a un metro de distancia. Cuando toses, estornudas, hablas fuerte o gritas, de cerca. El virus no está en el aire, no está flotando. Repito: es un virus que se contagia de persona a persona o cuando una persona infectada estronuda, tose y deja mocos en las varandas, el teclado, las paredes y una persona sana llega, toca esos objetos y se lleva las manos a la cara, a la nariz, a los ojos.

Para terminar, dígalo usted, ¿sirven las mascarillas?

– La mascarilla es solo para la persona que está enferma, que tiene estornudos, tiene tos y que usa la mascarilla para no contagiar a otros. La mascarilla no cubre a las personas sanas, al revés: la mascarilla usada por una persona sana es peor porque se acumulan las bacterias y se puede enfermar. Y obviamente, debe ser usada por los profesionales de la salud.