Exjefe para América Latina del Banco Mundial: El Gobierno hizo lo mínimo para no alterar el equilibrio político

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Quito –

Augusto de la Torre, exjefe para América Latina del Banco Mundial y actual director del Centro de Investigaciones Económicas de la UDLA, considera que las medidas tomadas por el Gobierno (recorte del gasto público y pedido de contribuciones a sector público y privado) son coyunturales para cubrir los gastos de la caja fiscal. Al parecer, dice, las reformas estructurales quedarán para el próximo gobierno, el cual contará con el capital político que este no tiene.

¿Qué tan graves son los problemas que nos afectan?

Lo que pasa en el mundo golpea a Ecuador: la caída de demanda en China genera baja de las exportaciones; el precio del crudo ha colapsado y cada día dejamos de percibir unos $8 millones. El resto del mundo responde a los problemas con devaluaciones de moneda, lo que Ecuador no puede hacer.

El problema es mundial, pero Ecuador parece ser más frágil…

Es como una cadena que se rompe, o porque la tensión es muy grande o porque el eslabón es muy frágil. La tensión en la cadena es la situación externa, que es compleja. Pero también se debe ver qué tan vulnerable es la economía ecuatoriana frente a esta tensión. El Gobierno anterior dejó al país con un nivel de gasto sobrextendido. En los años 90 y los primeros del 2000, el gasto del sector público estaba entre el 22 % y 25 % del PIB, pero Rafael Correa lo elevó al 44 %. Así Ecuador extendió los pies más allá de las sábanas. Cuando hay estos choques una opción es gastar más, pero el Gobierno anterior redujo la liquidez y nos dejó sin amortiguadores. Tenemos uno de los mercados laborales más rígidos de la región…

¿Ayudan las medidas o han quedado cortas?

El Gobierno ha reaccionado rápidamente frente a una situación de caja difícil. Hay un reducción del gasto, aunque está superenfocado en enfrentar el problema de caja para hacer los pagos inmediatos. Es una estrategia de emergencia. Se está partiendo de la idea de que el problema no va a durar mucho y que es una situación transitoria. Pero estas medidas no van a reestablecer la actividad económica, generar el empleo y la actividad empresarial. El Gobierno hizo lo mínimo necesario, para no alterar el equilibrio político. Lo que se necesita son reformas estructurales de fondo que requieren mucho capital político. Me parece que el Gobierno siente que eso será tarea del próximo.

¿Cuáles son esas reformas estructurales?

Una reforma profunda al mercado laboral, que es políticamente complicada. Hay que retomar acuerdos internacionales de libre comercio, reforma tributaria integral que baje impuestos al sector productivo y suba ciertos impuestos que son impopulares. Ir a precios internacionales de combustibles de una vez por todas, focalizando el subsidio para los más pobres, reformar el IESS… Las medidas tomadas ahora pueden ser suficientes en la coyuntura, si las cosas se mantienen. Pero si llegara a expandirse el coronavirus, habría una fuerte recesión. En ese escenario, las empresas empezarían a quebrar, y no se descartaría que el Gobierno tome otras medidas.

Al ser coyunturales las medidas, difícilmente calmarán a mercados…

El Gobierno está dando la imagen de que no va a requerir financiamiento de mercados. Tampoco le conviene salir por el alto riesgo país. Sin embargo, está diciendo que frente a los vencimientos de este año tienen una estrategia para pagar. Esto alivia un poco, pero ayudaría más saber que sigue el acuerdo con el FMI.

Se ha anunciado que se conseguirán $2000 millones en créditos, aunque sin dar detalles. ¿Podría ser la operación con Goldman Sachs?

Se anunció el reperfilamiento de deuda con China y créditos adicionales. Ojalá una sea la de Goldman, que fue una deuda adquirida con exceso de colateral. De los $2000 millones, una parte debe ser con el Banco de Desarrollo de China. No se sabe dónde están tocando las puertas.

¿Podría el país tener créditos de emergencia con el FMI?

El FMI sí puede ofrecer préstamos de emergencia, la verdad es que estamos en emergencia.

¿Cuál sería la conveniencia de eliminar en momento de precios bajos los subsidios a combustibles?

Es cierto que este es un momento ideal. El tamaño del susbisidio es más alto cuando está alto el precio. Si se retirara ahora, no sería un salto tan fuerte entre el precio de venta y el internacional. Si sube, subiría el precio en gasolinera. El subsidio no es sano, en algún momento el país debe poder tener precios internacionales. (I)

El Gobierno debería enfatizar en que hay una agenda de reformas pendientes que requiere mucho consenso social, liderazgo político y va a requerir sacrificio compartido”. Augusto de la Torre, académico