Cristina Morrison, la Baronesa vuelve

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Nos recibe en su casa de Guápulo, de vista imponente y donde se aprecia el gusto por el arte y lo estético en dosis bien planteadas. De su rostro lavado y pelo húmedo, destacan sus ojos color miel y piel tostada por el sol. Acaba de regresar de Galápagos, uno de sus destinos más entrañables, donde encuentra la paz y el sosiego como en ningún otro lado.

Cristina -o Tikki, como la conocen sus más cercanos allegados- es una mujer vibrante, con una historia por demás fascinante. Nació con la fortuna de las estrellas a su favor, bajo el cobijo de una de las familias más emblemáticas del país, y un gran talento que ha sabido aprovechar a lo largo de su vida, haciendo lo que ha querido y le apasiona: ser actriz y cantante, destacándose en el ámbito artístico. “He tenido privilegios, no lo niego, nunca me voy a morir de hambre, pero lo que he conseguido como actriz y cantante lo he logrado con perseverancia, talento, mucho esfuerzo y trabajo. He manejado mi propia carrera sola desde que empecé y no ha sido fácil”.

Bisnieta de Carlos Mantilla Jácome, fundador de diario El Comercio, y nieta de Jorge Mantilla Ortega, director del medio impreso y fundador de Televisora Nacional Canal 8, la artista tiene mucho por lo que sentirse orgullosa, como también de su madre, Cristina Mantilla, quien dirigió el canal mientras su única hija crecía rodeada en un ambiente intelectual. Aunque eso no fue lo que la condujo a estudiar teatro en Roma a los 16 años, sí influyó. Luego continuó su formación de arte dramático en Los Ángeles. Una trayectoria que le ha llevado a viajar por el mundo. “Vivo en Nueva York, pero voy mucho a la isla Isabela, en Galápagos, donde tengo una casa que adoro. También a Quito, donde están mis raíces. Estoy acostumbrada a viajar y moverme mucho desde chica”.

Cine, teatro y televisión

Ser una actriz experimentada le ha permitido estar en las premiers mundiales de la Berlinale, en Berlín; Tribeca, en Nueva York; y Bafici, en Buenos Aires. ‘Nadie nos mira’, de Julia Solomonoff, es de las más recientes. De la producción nacional se cuenta ‘El feriado’ y ‘El agujero negro’, de Diego Araujo, donde también fue productora. Mientras en teatro, ‘El invierno de abril’, de la compañía de teatro Tabula Rasa, le valió el Premio ATI 2016 a mejor actriz en Nueva York.

“Me fui a vivir fuera porque yo quería estar a otro nivel. Miami y Nueva York son muy competitivos. Han sido diez años muy duros, golpeando puertas y demostrando lo que puedo dar. También creo que se debe estar en el momento preciso, con la gente correcta, para que las cosas pasen si se tiene el talento. Me encanta Nueva York, te empuja a ser muy profesional y exigente para destacarse en el medio”.

La música, su otro eje transversal

Fue en Galápagos, mientras interpretaba el documental dramatizado ecuatoriano venezolano ‘La Baronesa’, donde descubrió la grandeza del archipiélago y formó la banda ‘La Baronesa y sus amantes’, hace 20 años. De ahí surge el sobrenombre con el que se la conoce.

“Son 35 años de carrera desde que empecé, y a veces tengo momentos de gran frustración porque no siempre salen las cosas como quisiera o porque quisiera mucho más. Pero finalmente debo reconocer cuánto he logrado y eso me alegra”.

Mujer, madre, emprendedora

En el archipiélago, a lo largo de los últimos años, Cristina ha apoyado el desarrollo educativo de escuelas zonales y actualmente desarrolla un proyecto turístico en la isla Isabela, en el que está involucrada en todos los procesos.

“Me encanta desarrollar proyectos, puede ser un disco, un hotel, una casa, lo que sea, y creo que lo hago bien. Ahora estoy por lanzar una línea de productos con mi marca ‘La Baronesa Escentials’, para hoteles y otros nichos de mercado”.

Junto a ella, sus hijos, Alejandro (25) años y Joaquín (19), son su mejor compañía. “Son tan libres como yo. Somos como un clan, tenemos una relación de amistad y consensos, que a veces puede ser brutal, pero es sincera y abierta. Les he dado siempre la oportunidad de opinar y decidir desde que eran chicos. Lo complicado es que la autoridad en ese sentido no me ha funcionado. Eso de obedecer no va con ellos. Pero son chicos que entienden razones y así salimos adelante. Viajamos mucho juntos, soy una excelente cocinera y nos gusta pasar en casa”.

Muy exigente consigo misma, a sus 51 años, Cristina ha criado sola a sus hijos y no tiene pareja. Es un alma libre, dice, porque necesita a alguien que empate con su dinámica de vida que no es nada convencional. Sin embargo, tiene grandes amigos de todas partes del mundo, muchos del show business, con quienes comparte buenos momentos.

Pero extraña especialmente a su madre ya fallecida. “Fue una mujer increíble, ‘fuera de tiempo’. Luego de la muerte de mi abuelo, en los años 80, le tocó tomar el control del canal de televisión. No era usual que una mujer estuviera al mando”. Ella puso a la cabeza de algunos departamentos a personajes como Margarita Dávalos y Cristina Tamayo, que siguieron sus caminos en otros medios.

Identificada con la filosofía budista, asume la vida con gratitud y aceptación y se muestra abierta a nuevos desafíos por los que seguirá luchando hasta el fin.

“Creo que soy una mujer muy libre, equilibrada, siempre buscando balances, sin excesos ni extremos. Me gusta el silencio y creo mucho en la naturaleza”.

Concierto

  • El 24 de marzo, junto a su banda conformada por Héctor Napolitano, Christian Hidrobo y Ángel Cobo, se presenta en el Teatro Sánchez Aguilar de Guayaquil, con un repertorio que incluye blues, jazz y temas originales. En Salinas, el 27 de marzo en La Casa del Blues.

Lo destacado

  1. Ha sido moderadora, presentadora y jueza en festivales internacionales de cine y teatro en Nueva York y conferencista invitada al primer TED Galápagos-2015.
  2. Ha grabado tres discos. El segundo, ‘La Baronesa’, fue nominado a álbum vocal de jazz y canción de jazz en los Independent Music Awards 2016.
  3. Ha participado en festivales internacionales como Java Jazz, Festival de la Otra Música, SXSW, Riviera Maya Jazz y Nublu Jazz, entre otros.