Un amor de ‘caída y limpia’

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Están casados desde el año 2016, pero tienen toda una vida con algo en común, su amor por el 40. Geovanna Castillo y Rodrigo Vaca demostraron su dominio en esta actividad, clasificando a las semifinales del Torneo Interclubes 2020 que organiza el Guayaquil Tenis Club.

Él, ingeniero comercial, tiene un estilo muy efusivo. Celebra cada caída y su felicidad se multiplica con una limpia. Ella, ingeniera mecánica, es analítica. Juega con las cartas abajo, estudiando los movimientos de sus rivales, memorizando los naipes que ya fueron retirados del centro de la mesa y proyectando la siguiente acción.

Los integrantes del Ocean Club, de General Villamil (Playas), apenas cruzan miradas o alguna frase. Se conocen tanto que anticipan cada jugada, manteniendo las ‘tapadas’ para cerrar la ronda.

“Esto lo llevamos en la sangre. De los dos lados es una tradición familiar. Ella es de Riobamba y yo de Quito, así que aprendimos a jugar 40 desde que estábamos pequeños”, afirma Rodrigo, celebrando la victoria en la primera partida del Interclubes.

Geovanna es la única mujer del grupo de más de 30 personas que participaron en la fase inicial, en la que se formaron cuatro grupos, de cuatro parejas cada uno. Las dos primeras clasificaron a las semifinales, a disputarse el 18 de marzo en la sede central del Tenis Club.

“Esa es la que estaba esperando”, dice Rodrigo, antes de tirar sobre la mesa una carta con la que corona una impecable caída y limpia, la acción que necesitaba para asegurar el anhelado triunfo.

El salón está lleno. En la mesa 1 se encuentra la dupla formada por Jimmy Achi y Efrén Baquerizo, representantes del Club Biblos, enfrentando en un cerrado duelo a José Jiménez y Alfredo Rendón, del Club La Unión. Al final de la larga jornada, Achi y Baquerizo también clasificarían a las semifinales.

Una pared de vidrio separa a los amantes del 40 de la sala donde una pantalla gigante proyecta la señal del cotejo que por Copa Libertadores juegan Flamengo y Barcelona. Ninguno de los asistentes levanta la mirada de sus mesas.

Alguien podría pensar que la goleada (0-3) que sufre el Ídolo ecuatoriano les hizo perder el interés, pero lo cierto es que ni el rey de los deportes puede interferir en la concentración de los jugadores. Y es que para ellos en ese momento no existe nada más importante.