Putin respalda enmienda que le permitiría seguir de presidente

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Poner el contador presidencial de Vladímir Putin a cero. En medio de una turbulencia política y económica mundial, el Parlamento da otra sacudida al respaldar con una abrumadora mayoría una opción que permitiría al líder ruso volver a ser presidente.

En una propuesta inesperada pero muy coreografiada, la diputada Valentina Tereshkova, cosmonauta soviética y primera mujer en el espacio, abrió la vía al sugerir ayer eliminar las restricciones para volver a concurrir a unas elecciones tras el fin de su mandato en 2024.

De hacerlo y ganarlas, podría seguir así hasta 2036. Durante una comparecencia urgente e imprevista en la Duma estatal (Parlamento) y citando la necesidad de la estabilidad del país, el líder ruso se mostró abierto a la idea. Una presidencia fuerte es “absolutamente necesaria para Rusia”, recalca Putin. “La situación económica y de seguridad actual nos recuerda esto una vez más”.

Los diputados rusos adoptaron ayer martes en segunda lectura las enmiendas constitucionales impulsadas por el presidente Vladimir Putin, que le abren la vía a perpetuarse en el poder.

El texto fue aprobado por 382 votos a favor, 44 abstenciones y ningún voto en contra en la Duma, la cámara baja del Parlamento. La tercera y última lectura tendrá lugar hoy e inmediatamente después, el texto será sometido al visto bueno de la cámara alta, el Consejo de la Federación.

En un discurso ante el Parlamento, Putin consideró que es “posible reinicializar” el periodo que limita a dos los mandatos presidenciales, tras la adopción de la revisión constitucional, a condición de que “los ciudadanos la aprueben” y dejó en manos del “Tribunal Constitucional que confirme que ello no es contrario a la ley fundamental”.

Putin concluye su actual mandato en 2024 y sin reforma constitucional no podría presentarse a un tercer mandato consecutivo. Tras 20 años en el poder en Rusia, Putin, de 67 años, considera que un “poder presidencial fuerte es absolutamente necesario en Rusia” y que la “estabilidad (…) debe ser prioritaria”,

Para él, Rusia necesita “cambios mediante la evolución”, ya que ha vivido en su historia “bastantes revoluciones”. “Habrá un día en que el poder supremo (…) no estará vinculado a una persona específica”, agregó.

Horas después de la intervención de Putin, el alcalde de Moscú prohibió las concentraciones de más de 5.000 personas hasta el 10 de abril, oficialmente para intentar contener la epidemia del coronavirus.

Si la Corte Constitucional da su luz verde, lo que es bastante probable, Putin podrá permanecer en teoría dos mandatos más, hasta 2036. Putin también dijo que se opone a la celebración de elecciones legislativas anticipadas, como muchos diputados proponen en el marco de su profunda reforma constitucional.

“Hay que estipular todo de manera franca, abierta y pública: o eliminar el límite de mandatos presidenciales en la Constitución; o, si la situación lo requiere y, sobre todo, la gente lo quiere, introducir en la ley una posibilidad para que un presidente actual vuelva a ser reelegido para el puesto, ya conforme a la renovada Constitución.

Valentina Tereshkov,
​diputada de Rusia Unida

Los diputados de la Duma adoptaron también todas las otras propuestas que el jefe de Estado presentó en enero y que modificarán el sistema político, las garantías socioeconómicas y afianzarán los valores sociales conservadores que propugna el presidente ruso. También refuerzan el poder presidencial, sobre todo, en materia de nombramiento de jueces.

Una tercera y última lectura está prevista el miércoles, y el texto sería entonces enviado para su aprobación al Consejo de la Federación antes de ser sometido a la “votación popular”, el próximo 22 de abril. Ésta es la primera revisión de la Constitución desde su adopción en 1993.


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Después del voto, cerca de un centenar de personas se congregaron el martes por la noche en Moscú para protestar contra la reforma. “La persona que llevó a Rusia al caos y a la catástrofe seguirá en el poder hasta el fin de su vida. Esto puede ser mucho tiempo”, declaró a la AFP uno de los manifestantes, Alexei Miniailo.

Un sistema perenne

Después de que se aprobaron en primera instancia estas propuestas a principios de año, Putin sometió otras 24 páginas adicionales, que también fueron adoptadas y que refuerzan los valores conservadores que defiende.

La Constitución se dota así de la mención “la fe en Dios” de los rusos, así como que el matrimonio sólo puede ser entre un hombre y una mujer. Asimismo, aunque con la reforma constitucional el Parlamento podría elegir al primer ministro, el presidente se guarda la prerrogativa de destituirlo, así como a los ministros, y podrá vetar una ley adoptada por dos terceras partes de los diputados, o nombrar jueces.

Otra innovación es que los jueces y los dirigentes políticos a nivel federal no podrán poseer una nacionalidad extranjera o un permiso de residencia en otro país. Para muchos analistas, esta reforma deja a Putin un máximo de puertas abiertas para preservar su influencia y perennizar el sistema que ha construido a lo largo de dos décadas en el poder.

La oposición, y en particular su líder Alexéi Navalni, denunció esta revisión constitucional, y afirmó que el presidente quiere permanecer de forma indefinida en el poder. “Putin está en el poder desde hace 20 años, pero podría ser elegido como si fuera la primera vez”, denunció en Twitter Navalni durante la votación.

Putin ha reiterado que un dirigente que hiciera todo para preservar sus poderes corre el riesgo de “destruir” al país. “Es algo que yo no quiero hacer”, afirmó. Enfrentado a una caída del nivel de vida en el país, y tras haber impulsado una impopular reforma de las jubilaciones, Putin ha incluido en la Constitución un salario mínimo y jubilaciones revaluadas según la inflación.

Para los analistas, estas medidas sociales y socioeconómicas tienen como objetivo también convencer a los rusos que participen en el “voto popular” del 22 de abril.

Los que se oponen anuncian una marcha

La votación de ayer, que preveía ser un mero trámite para poner negro sobre blanco -y ordenar- las enmiendas propuestas por el líder ruso, por el grupo de expertos que el mismo Putin designó y por algunos legisladores de la Duma, ha dado paso a una nueva posibilidad para un escenario que los analistas llevan meses desmenuzando: que el objetivo de la reforma de la ley fundamental es en realidad permitir a Putin permanecer de alguna forma en el poder.

Las enmiendas deben pasar una tercera lectura -previsiblemente hoy-. El 22 de abril en una consulta cuyo mecanismo aún está poco claro, los ciudadanos votarán sí o no a todo el paquete, que incluye importantes ganchos, como que las pensiones deben subir conforme a la inflación y que el salario mínimo debe establecerse por encima de la línea de pobreza.

La oposición extraparlamentaria, que lleva semanas hablando de “golpe de Estado”, ha cargado este martes contra el nuevo escenario y prepara una movilización para protestar contra la propuesta. Putin llevaba meses descartando públicamente una vía que le permitiese permanecer en el Kremlin.