No puede inscribirse

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La Presidente del CNE nos engaña. Dice que no cambiará los reglamentos para favorecer la inscripción de ninguna candidatura. Pero intenta que Rascael se inscriba en el exterior.

Es que -como la ley no exige la presencia de los candidatos para inscribirse- así es como la doña pretende vernos la “careco”: Rascael podría inscribirse afuera. Porque, como la nominación de las candidaturas y la aceptación de estas tiene que hacerse ante el CNE, avispada como nadie, miss Diane declaró ya que ellos tienen la obligación de avalar dichos procesos. Y que prestarán su ayuda para que estos mecanismos truchos de “democracia directa” sean validados.

Traducción: enviaremos un delegado a Bruselas para que el roedor belga acepte la nominación con todas las de ley. Así la inscripción de su candidatura en el exterior será legal. O sea: en esta ocasión vamos a aplicar la ley como nos conviene, para que “Mr. financiamos a Podemos” no corra el riesgo de venir y ser apresado.

Lo cual es una mofa al país, pues nadie puede ser presidente 3 veces. Claro, chueco como es, Correa se burló de esto y ya tuvo tres períodos. Pero no puede tener un cuarto. Si se inscribe como candidato a la vicepresidencia o a la Asamblea, se le abriría el camino a la presidencia entrando por las tranqueras, al subrogar al presidente si este falta en forma definitiva. No puede ser candidato, ni a la Asamblea ni a la vicepresidencia. Además, el art. 96.9 del código de la antidemocracia, prohíbe las candidaturas de “quienes tengan bienes o capitales, de cualquier naturaleza, en paraísos fiscales”. Y Correa acaba de aceptar que tiene una cuenta no declarada en el paraíso fiscal de Aruba. No puede ser candidato ni a “criollo bonito”. Por esto, el CNE está impedido de inscribir su candidatura a ningún cargo de elección popular.

Pero…¿Van a esperar 3 años más para caerle a esa cuenta o alguien hará algo?

Y si Richard Kimball (El fugitivo) se presenta en cualquier embajada, consulado o sede del Gobierno del Ecuador en Europa, debe ser apresado en el acto. Sin excusa.

O el régimen perderá la poca credibilidad que aún tiene.