La sinofobia se propaga por el centro de Guayaquil

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Quince libras menos de camarón, solo veinte pollos, dos quintales de arroz menos, y la lista sigue. En los últimos dos meses, la clientela del chifa Sol de Oriente, ubicado en el centro del Puerto Principal, ha disminuido en más de un 50 %. A la par, se ha reducido su índice de compras en 30 % y las horas de trabajo del establecimiento.

“Hemos perdido a más de la mitad de los clientes. Estamos comprando menos ingredientes porque todo se estaba dañando. Si antes vendíamos 60 chaulafanes al día, ahora vendemos menos de treinta. Estamos preocupados, y no somos los únicos. La ignorancia de las personas puede más que el sentido común. La gente tiene temor a los ingredientes que usamos y hasta a nosotros”, explicó Xavier Wong, administrador del establecimiento.

Sus temores los comparten José Xi y Ana Mero, administradores de otros restaurantes asiáticos en ese sector. “Al principio, pensamos que era una cuestión de semanas hasta que las ventas se recuperaran, pero no ha sido así. En las últimas dos semanas nos ha ido un poco mejor, pero ni la sombra de lo que era antes del brote del coronavirus”, señaló Mero.

Esta indica que, hasta diciembre, el promedio de clientes fluctuaba entre las ochenta y cien personas diarias, entre los horarios de 10:00 a 21:00. Hoy por hoy, esa cifra ha bajado a entre treinta y cuarenta. “Tuvimos que recortar un mesero y comprar el 50 % menos de lo que normalmente comprábamos”, subrayó.

Para afrontar la crisis, los propietarios han apostado por las promociones y los descuentos en sus platillos. En días pasados, José Wonsang, presidente de la Sociedad de Beneficencia de la Colonia China, indicó que se implementarán medidas para reducir la afectación de este sector, que en enero presentó pérdidas del 70 % en sus ventas.

“La inasistencia de clientes es por falta de información de a quienes les compete anunciarla. Pero no es por la preparación de los platillos de los restaurantes orientales. Estos se hacen con productos ecuatorianos”, reiteró.

Donde aún no se perciben mayores afectaciones, pero hay preocupación, es en la zona de la Bahía, donde el 92 % de los productos que se comercializan son importados del gigante asiático.

“Hasta ahora tenemos todos nuestros productos, y tenemos más embodegados, pero los nuevos pedidos que hemos hecho no han llegado y demorarán en salir de China”, comentó Karla Mendoza, propietaria de tres negocios de venta de equipamiento electrónico.

Pese a ello, Gustavo Cáceres, presidente alterno de la Cámara de Comercio Ecuatoriana-China, duda que se presente una escasez por las demoras en el arribo de las importaciones al país.

“El Gobierno chino está motivando a las empresas que tienen la capacidad de hacerlo, para que reanuden sus actividades, siempre y cuando sigan las normas sanitarias. Conforme las cifras de contagio disminuyan, la situación se regularizará. La llegada de productos será más lenta, pero no habrá escasez”.

Exclusión a escala mundial

“Prohibida la entrada a los turistas chinos”, “Solo atendemos a los locales”. Los letreros discriminatorios se han propagado por Tailandia, Vietnam, Camboya y Filipinas a la par de la propagación del coronavirus, pese a los intentos de estos gobiernos por frenar la xenofobia contra los ciudadanos de su principal socio comercial.

En días pasados, la agencia EFE recopiló varias instancias de exclusión. Los propietarios de los establecimientos alegan que “es una medida sanitaria”.