Entre el pesar y los recuerdos

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El dolor es intenso. La última vez que Tania Bautista vio con vida a David Andrés Morales Bautista, el cuarto de sus cinco hijos, fue la mañana del martes. Eran las 10:00 cuando con una mochila en manos su Bebito, como lo llamaba cariñosamente, se acercó para despedirse.

“Me dio un abrazo y le respondí con un beso en la frente. Recuerdo que me dijo: ‘No te preocupes mami, jamás te voy a abandonar, solo cuando se muera Barcelona’. Le respondí: ‘No te puedo pedir que no vayas’. Ahora creo que presentía que algo malo iba a pasar”, relató con tristeza la progenitora.

Cuatro días después la noticia de la muerte de su Bebito le desgarró el alma. “Me encontraba en el patio, cuando se acercó mi yerno y me dijo que había ocurrido un accidente en Perú y que había varios hinchas muertos, entre ellos mi hijo”.

Tania nunca se opuso al amor que David Andrés sentía por el equipo amarillo, porque ese cariño se lo inculcó su progenitor desde que era pequeño. A su arribo a Guayaquil, los restos de Morales, de 23 años, serán velados en la ciudadela La Fragata, en el sur de Guayaquil.

También será velado en el Puerto Principal Christian Rubén Pino Sarmiento. El fallecido no compartía con su novia Emily Moreira la afición por el mismo equipo (él era barcelonista y ella es emelecista), pero el amor que sentían el uno por el otro los mantenía siempre unidos y por eso habían hecho planes de casarse, luego de 10 años de relación. Rickitillo, como lo conocían sus amigos de la barra Sur Oscura, no se perdía ni un encuentro del equipo de sus amores y a pesar de que el pasado martes no tenía el dinero para viajar hasta Perú, hizo una ‘vaca’ entre sus familiares.


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“Llegaba a la casa cuando me dijo que le regalara diez dólares. También les pidió a otros familiares dinero para viajar. Todos le dimos 10 dólares”, contó su tío, Rubén Sarmiento. Al mediodía del sábado apenas conoció de la tragedia, su progenitora, Patricia Sarmiento, se desplazó desde Durán hasta el vecino país para traer los restos del mayor de sus hijos. “Mi hermana se fue con la esperanza de que fuera una confusión, de que no se tratara de Rubén; pero al llegar confirmó que era su hijo. Ella está destrozada”, comentó Ángela Sarmiento, tía del fallecido.

Después del accidente, el quevedeño Juan Aurelio Gurumendi Guamán, otro de los fallecidos, conocido por sus amigos de la barra como Trompetita, salió del bus para ayudar a los heridos.

Juan no se había dado cuenta de que tenía una herida en su cabeza, hasta que se sintió desvanecer. Así lo aseguró su amigo Andy Borbor, uno de los 32 sobrevivientes de la tragedia que la mañana de ayer llegaron en un bus del Cuerpo de Bomberos de Machala hasta el Hospital del Guasmo Sur.

“Trompetita no se dio cuenta de la profunda herida que tenía en su cabeza, su afán era ayudar a los heridos. A los pocos minutos se desplomó. En ese momento todos nos pusimos a llorar”, mencionó el chico de 21 años.