El coronavirus y la visión mundial de Xi Jinping

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La crisis del coronavirus representa el mayor desafío para Xi Jinping desde que se convirtió en secretario general del Partido Comunista Chino (PCC) en 2012. Los individuos y las familias en toda China viven con miedo. Varias provincias están prácticamente bloqueadas. 

El virus ha hecho que sectores importantes de la economía se hayan detenido por completo y las empresas dan instrucciones a sus empleados de trabajar desde casa. En lo político, el juego de culpas rebota entre las autoridades locales en Wuhan, epicentro del brote, y el gobierno central en Pekín. Ambos son conscientes del principio eterno de la política china: cuando estalla un desastre, alguien visiblemente debe pagar el precio. 

El mundo debería mostrar compasión y expresar solidaridad con el sufrido pueblo chino. Y debemos considerar la visión subyacente del mundo que guía a Xi mientras busca concretar su sueño de convertir a China en la gran potencia global del futuro. La prioridad es mantener al PCC en el poder. Segundo, Xi cree que siempre debe mantener la unidad nacional porque es central para la legitimidad interna del PCC. La tercera misión es expandir la economía. Xi entiende que el tamaño, fuerza y sofisticación tecnológica de la economía son centrales para todas las dimensiones del poder nacional, incluida la capacidad militar. 

El cuarto objetivo es incorporar sustentabilidad ambiental a la matriz de crecimiento de China. Cinco, expandir y modernizar el ejército chino. Sexto, garantizar relaciones benignas y respetuosas con sus 14 Estados vecinos y seis vecinos marítimos. Rusia ha pasado de ser un adversario histórico a convertirse en prácticamente un aliado. Séptimo, sobre la periferia marítima oriental de China, Xi cree que debe hacer retroceder a EE. UU. a la “segunda cadena de islas” que va del archipiélago japonés pasando por Guam hasta el este de Filipinas. China también quiere debilitar (o eliminar) las alianzas de seguridad de larga data de EE. UU. en la región, en particular con Corea del Sur, Japón y Filipinas. Octavo, para asegurar la periferia continental occidental de China, Xi quiere transformar la masa continental euroasiática en un nuevo mercado para productos, servicios, tecnología e inversión en infraestructura crítica de China. A través de la BRI, quiere que Asia centra, Oriente Medio, Europa central, del este y occidental, estén cada vez más sensibilizados con los intereses centrales de la política exterior de China y los apoyen. Y ve un potencial de mercado de gran escala, no diferente del de Eurasia, en el resto del mundo en desarrollo: África, Asia y América Latina. Finalmente, Xi quiere reformular el orden global para que se acomode más a los intereses y valores chinos. 

No todos en la jerarquía superior del PCC comparten la visión mundial de Xi. Existe mucho disenso y debate interno sobre si China se está excediendo al alejarse de la estrategia de larga data de Deng Xiaoping: “oculta tus capacidades, gana tiempo, nunca tomes la delantera”. 

El tiempo dirá cómo resultarán estos debates, sobre todo previo al 20 Congreso Nacional del partido en 2022, que tomará la decisión sobre si extender o no el mandato de Xi más allá de los límites previos. En este contexto, el manejo del coronavirus por parte de Xi en el país y de los proyectos políticamente totémicos como la expansión del 5G en el exterior, cobra nueva relevancia esencial.