Un impacto lumínico sin control no los deja dormir

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Una discoteca, un espectáculo de luces o cualquier cosa menos departamentos u oficinas podrían ser los edificios situados en la avenida Joaquín Orrantia, norte de Guayaquil. Un cartel gigante, implantado en el parterre central de la arteria, impacta luces de colores intensas contra las ventanas de las construcciones. Esto tiene irritados a quienes buscan laborar o descansar. Estos últimos, incluso, han presentado un reclamo formal al Municipio de Guayaquil.

El choque lumínico invade no solamente áreas de concentración como oficinas, sino también las de descanso o relajación como dormitorios y salas, cocinas y comedores.

De acuerdo a los residentes, el poste con la pantalla gigante fue instalado hace un mes, y desde entonces, es “un dolor de cabeza”, dicen para describir la molestia. Pero no solo para ellos, sino también para los conductores que se dirigen desde la Juan Tanca Marengo hacia la avenida de las Américas.

“Ya no podemos ni dormir, porque las luces son tan intensas, que incluso se filtran por las persianas”, manifiesta Carla Medranda, quien espera un bebé, y por recomendación médica necesita descansar bien. Pero con la luz, le resulta imposible, enfatiza.

La joven adquirió, junto a su esposo, el departamento de un quinto piso de un edificio para tener un panorama privilegiado, pero ahora eso es un problema serio. “Los departamentos con vista a la avenida tienen un alto valor, pero resulta ahora que somos los más afectados de esta situación”, señala.

Asimismo, la fachada del departamento de Laura Villegas es mayoritariamente de vidrio, eso significa que el ambiente multicolor es percibido casi directamente. “No podemos ver ni la televisión, porque las luces se reflejan en la pantalla. Es intolerable lo que nos está pasando”, comenta.

Óscar Simons, administrador encargado del edificio Quo, cuestiona que no se haya socializado la instalación del letrero luminoso. “Al menos se debió efectuar un estudio de contaminación visual”, enfatiza Simons, quien el jueves entregó un oficio al departamento de Justicia y Vigilancia del Municipio guayaquileño.

“Si el Municipio no interviene, buscaremos la manera de presentar una denuncia ante otra autoridad que sí nos quiera ayudar. Si nos quedamos callados, seguro que volverán a colocar otra valla”,

Óscar Simons, administrador encargado del edificio Quo,

Este Diario solicitó a Gardenia Elizalde, subdirectora de medios del Municipio de Guayaquil, información para conocer si se controla la ubicación de estos carteles con luces led, y para verificar si existe algún tipo de prohibición o amparo legal que no permita la colocación de estos instrumentos lumínicos. Explicó que la información será enviada entre el lunes y martes de la próxima semana.

Las historias de falta de tranquilidad durante el sueño se repiten. A Galo Noblecilla, quien hace tres años adquirió un departamento de un sexto piso, le preocupa que su esposa, hija y sus dos nietos no logren conciliar el sueño.

“No es justo que vivamos en esas condiciones negativas, más aún que estamos pagando una fuerte suma de dinero por un espacio en el que íbamos a tener tranquilidad”, sostiene.

Desde el punto de vista del médico y coordinador de la Fumcorat (Fundación Médica contra el Ruido, Ambientes Contaminantes Adicciones y Tabaquismo), Francisco Plaza, este tipo de luces deben prohibirse, más aún, en zonas residenciales.

“Incluso, se la relaciona con el cáncer de mácula”, advierte. Se refiere a una enfermedad visual crónica que provoca, principalmente, visión borrosa. Además, podrían desencadenarse enfermedades nerviosas, trastornos del sueño y trastornos visuales, agrega.

“Estas luces led son altamente contaminantes, y en áreas residenciales, al menos en otros países, están estrictamente prohibidas. Esto altera la tranquilidad, el reposo y el ritmo normal del sueño”, apunta.

Según Plaza, el Municipio debería prohibir “inmediatamente, por normativa si hace falta”, que se coloquen estas luces frente a espacios de vivienda y evitar enfermar a los residentes.