Los pacientes brillan sobre las tablas en Solca

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Fue una mañana de coincidencias. Todos los artistas eran niños. Eran también pacientes. Sus padres estaban emocionados, a tal punto de llorar. Pero todos también, luego de hacerse un nudo en el corazón, como coincidieron, optaron por reír, aplaudir, gritar. En el hospital hubo una fiesta.


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Ayer no fue un día normal en las instalaciones de la Sociedad de la Lucha Contra el Cáncer Solca. De hecho no lo fue desde hace dos días que empezaron las audiciones para la final del concurso Solca con talento, que se desarrolló ayer en el patio de la entidad, por segundo año consecutivo.

Una enorme carpa blanca, una pequeña tarima, telas rojas que simulaban el ingreso a un teatro; mucho público, integrado incluso por aquellos pacientes adultos que, guiados por la música, se instalaron en el sitio a curiosear; dieron la bienvenida a los doce niños que, por cerca de cuatro horas, se olvidaron de los medicamentos, las quimioterapias y los sueros. Y se transformaron en las miniversiones de cantantes y bailarines internacionales.

Solca con talento. Es la segunda edición del evento y se lo realiza este mes en alusión al 15 de febrero, Día de la Lucha contra el Cáncer Infantil.

En Solca hubo una fiesta, sí. Y aunque esta fue organizada por el Comité de las Damas de Solca, como lo reconoció su presidenta, Mirabel Estrada, fueron los participantes los que la hicieron posible. No fue un concurso habitual tampoco. Y es que algunos de los menores, en cuyos brazos tenían todavía pegadas curitas; y cuyas cabezas lucían, en algunos casos, todavía sin cabello, todo a causa de los tratamientos; no demostraron estar cansados nunca.

Scarlett, de 11 años y quien tiene leucemia, fue una de ellas. Brilló. Bailó, junto a su hermana Keila, de 17 años, danza árabe. Y por cerca de tres minutos, sincronizadamente, movieron las caderas, las piernas y brazos, al tiempo que se miraban y sonreían. “Ella es tan perfecta y me emociona tanto verla así. Mi hermana, mi guerrera, lo ha disfrutado mucho. Scarlett ama el baile y esta semana ha sido hermosa”, dice Keila, quien tras la presentación se instaló al pie de la tarima junto a su hermana, a quien la tuvo agarrada de la mano la mayor parte del tiempo, para ver a los otros concursantes.


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Jeremy, Kristhel, Dylan, Nikson, Sara, Valentina, Ronny, Ashley, Isaac, entre otros, de igual forma se sintieron y destacaron.

Isaac, quien se llevó el primer lugar en la competencia, no pudo causar más emoción al público, desde las tablas. Él, de apenas 9 años, hizo levantar a todos cuando empezó a bailar el Waka Waka, de Shakira; y remató con un merengue en el que terminó en lo más alto de una pirámide humana que fue parte del show.

Para su presentación Isaac contó con el apoyo de sus amigos del barrio, quienes se sabían también todos los pasos del baile que, dijeron, fueron creados por un coreógrafo. “Nosotros lo contratamos y con ayuda de Youtube, nos aprendimos cada movimiento. Fue difícil, practicamos día y noche”, dijo el pequeño artista, muy seguro; mientras sus familiares, de lejos, se reían.

Este tipo de eventos son una terapia, tanto para los niños, como la familia. Es una manera de entretenerse, reír y sanar. Una nueva forma de enfrentar esta enfermedad.

Mirabel Estrada

presidenta del Comité de Damas de Solca


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“Isaac es un profesional. Qué niño tan lindo, se mueve durísimo. Ni yo en mis buenos tiempos lo hacía. Y eso que fui a muchas, muchísimas, discotecas”, dijo, riendo a carcajadas Tania Guzmán, una paciente con cáncer de seno que decidió observar el espectáculo hasta que le toque su consulta.

“¿Para qué estar sentada, si puedo estar aquí?”, se preguntó. El cáncer es solo una enfermedad, “un poquito más grave que la gripe”, recalcó otra vez entre risas. “No hay por qué tener miedo nunca. Al cáncer se lo elimina con buen amor y actitud”. Y los niños, pensó, lo están haciendo de la mejor manera.

“Para qué tener superhéroes de ficción. Ellos son los de carne y hueso”, replicó, al tiempo que Mireya Cáceres, abuela de uno de los concursantes, asintió, levantando un cartel inspirado en el torneo. “No se preocupen, todos lo han hecho bien. Son los ganadores”, rezó el anuncio.

A decir de Estrada, Solca con talento, es un encuentro que apunta a desarrollar las habilidades de los menores y paralelamente distraerlos y alejarlos “un poco de lo que viven día a día con la enfermedad”.


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“Este encuentro, en el que participan incluso los niños que están hospitalizados haciendo manualidades, desde sus habitaciones; lo hacemos también para distraer a los padres”. Y es que no es nada fácil para ellos sobrellevar la enfermedad, admite. Por eso, de forma interna, lanzan el concurso en el hospital con anticipación. Así no son solo tres días los que ambos -paciente y padres- piensan en la preparación sino que son una o dos semanas más; puesto que todos se esmeran en conseguir los mejores objetos y trajes para los chicos: desde ternos acordes a su edad, hasta tupidas pelucas multicolores o un tutú; además de muñecas, lazos e hilos. Lo que requieran.

Paulina Cornejo, madre de Alina, está consciente de ello y lo disfruta. “Mi hija hizo manualidades, pulseritas. Y para que le salgan bien, nos ha puesto a todos a correr. Eso nos ha obligado a perder la noción del tiempo…”. Respira, hace una pausa y lo agradece. “Qué bueno que haya sido así. Un día más que vamos batallando y con buenos ánimos”, precisó alegre, y minutos antes de notar que entre el jurado calificador del torneo estaban algunos de los cantantes que tanto le gustan. Entre ellos, Jorge Luis del Hierro.

Ha sido divertido prepararnos para esto. Pasamos corriendo, practicando, buscando objetos. Pero ha valido la pena. Hemos sido felices. Hemos reído tanto en casa.

Paulina Cornejo

madre de una paciente oncológica

Al término del concurso, llevado a cabo en el patio de las instalaciones, hubo abrazos, más gritos de emoción y premios para todos, incluso para los otros 15 niños que compitieron los días anteriores, pero que no clasificaron. Isaac se fue feliz a casa con un televisor y dos pasajes a Galápagos.