La familia que vive San Valentín como un día normal

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Carlos y Daniela son esposos hace once años. Su hogar está conformado por dos niños y Fey, una gata siamés que fue rescatada tras un accidente de tránsito. Hoy, día en que la mayoría de personas irán al cine o compartirán una cena romántica para celebrar San Valentín, la pareja no lo hará.

Afirman que la celebración, que tiene como denominador común regalar flores o chocolates, despierta el consumismo al igual que las fiestas decembrinas, y no “profundizan los valores y el amor que debe darse en cualquier día del año”.

La orientadora familiar Toyi Espín expresa una opinión similar. Ella asegura que en esta fecha se aprovecha para dar lugar a la comercialización desmedida y origina que el denominado Día del Amor y la Amistad se convierta en una gran fiesta para comprar y entregar obsequios.

“Lo que esto provoca es frustración con las personas que no tienen los recursos para regalar algo y en otros un derroche de dinero innecesario, perdiendo así el sentido verdadero del festejo”, acota.

A su juicio, las muestras de amor y afecto deberían perdurar durante todo el año entre todos los integrantes del hogar, pero lamenta que solo sean evidentes cada 14 de febrero.

Por ello, una de las principales recomendaciones que ofrece Espín es que cada miembro de la casa comparta con el resto y se refuercen los objetivos educativos a través de los valores con los que cada grupo familiar quiere y desea vivir.

¿Cómo se logra? “Trabajando el amor como un valor incondicional y sacrificial, es decir, que se debe dar siempre sin esperar recibir a cambio algo”.

Demuestre gratitud y amor a aquellas personas que lo acompañan en la cotidianidad.

Karla Campuzano

Psicoanalista

Esta dinámica deberá ser vivida en la pareja a través del amor conyugal, y de padres a hijos como el amor filial. Uno de los resultados es pasar esta fecha sin estrés y presión de comprar.

Para el psicólogo clínico Samuel Merlano, es admirable que cada vez haya más familias que no celebren esta fecha con el intercambio de regalos y en su lugar consoliden la convivencia y buen trato.

A su criterio, acciones como dar un abrazo, un beso y frases como “te extrañé”, “¿te acompaño?” o “cuenta conmigo”, darán como resultado una óptima armonía familiar de pareja y de igual manera con los más pequeños.

Hay quienes no lo celebran porque no les significa nada especial, por su religión o por el consumismo.

Galo Cervantes

Sociólogo

Al practicarlo a diario, según Merlano, cada persona tomará conciencia y descubrirá que los seres que están cerca de nosotros no solo merecen amor, sino también son dignos de amor, ya que son quienes “nos acompañan en este peregrinaje de la vida que tiene un corto tiempo”.

¿Qué hacer en casa?

Si tiene hijos pequeños, aproveche que están de vacaciones para disfrutar de una maratón de películas. Llegue a un acuerdo con todos y verifique que los filmes sean aptos para toda la familia.

La cocina es sinónimo de aprendizaje. Los niños pueden participar hoy en la elaboración de un platillo. Entre los beneficios: ganan independencia e incremento de confianza.

El trabajo comunitario también es bienvenido. Puede visitar un asilo u orfanato. Con ello le reforzará a sus hijos el amor al prójimo.