Historias de amor para los que detestan San Valentín

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Ni ‘Diario de una pasión’, ni ‘Como agua para chocolate’. Mucho menos ‘El amor en los tiempos del Cólera’. El amor es muchas cosas, pero rara vez es sencillo. Con fin de evitar la cursilería desmedida que se vive en cada esquina durante el Día de San Valentín, en esta edición especial de Kiosco de Libros les recomendamos diez historias de amor cínicos. Estas, apasionantes, complejas, tristes e inusuales, recogen lo más crudo del ser humano, que puede ser también lo más cautivador.

Cumbres Borrascosas de Emily Brontë (1874)

Considerada en su época como “vulgar y perturbadora”, ‘Cumbres Borrascosas’ es quizás la novela romántica más tétrica de su época. Narra la historia de Heathcliff y Catherine. El primero, un niño huérfano, es adoptado por el Sr. Earnshaw y llega a vivir a la enorme finca en los páramos ingleses junto a los hijos de este, la bella Catherine, con quien entabla una amistad, y Hindley, que lo desprecia. La amistad de los niños rápidamente se convierte en un amor inconfesable, prohibido por a la rigidez de las clases sociales de la época, y Catherine, apelando al sentido común, termina casándose con su vecino, pese a amar a Heathcliff.

El protagonista huye, llevado por la tristeza y la ira, y vuelve años después como un hombre rico, dispuesto a casarse por despecho con la cuñada de Catherine. La joven, consumida por la tristeza, muere dando a luz. Heathcliff es un pésimo esposo con la noble Isabella, quien lo deja, llevándose al único hijo de la pareja.

La venganza, la pérdida y el desamor marcan esta oscura historia de personajes fallidos y con poca aptitud para el arrepentimiento y la redención.

Hay numerosas adaptaciones cinematográficas de la novela, pero vale la pena leer el libro, sobre todo por sus hermosos pasajes descriptivos, donde los páramos y el protagonista hacen una simbiosis impactante.

Jane Eyre de Charlotte Brontë (1847)

Las hermanas Brontë tenían predilección por las historias tristes, y Jane Eyre no es la excepción. La novela empieza con la niñez de Jane, una chica huérfana que vive con su desalmada tía hasta que es enviada a un internado. Tras graduarse, es contratada en una mansión familiar como tutora de la pequeña Adele Varens , la protegida del misterioso Sr. Rochester. Jane y el empresario se enamoran, pero se enfrentan a numerosos obstáculos, entre ellos una primera esposa desquiciada a la que este encerró en el ático de la casa.

Jane, fiel a sus principios cristianos (no olvidemos que era el siglo diecinueve) decide dejar la mansión y preservar su “virtud” antes que ceder al amor y vivir en pecado con el Sr. Rochester. En el ínterin hay reencuentros familiares, fortunas y una propuesta matrimonial que cualquier mujer en su sano juicio habría rechazado, hasta que Jane escucha la voz de su amado a los lejos y regresa a buscarlo, solo para encontrar la mansión en ruinas y a Rochester ciego y sin una mano.

Aun así, el amor… ¿triunfa? Eso sin duda lo decidirá el lector.

Carol de Patricia Highsmith (1952)

Titulada originalmente como ‘El precio de la sal’, dos casas editoriales rechazaron esta novela romántica de Patricia Highsmith, incluso tras el éxito que un año antes había conseguido con su obra ‘Extraños en el tren’. La casa editorial Harper & Bros incluso le indicó a la escritora que publicarla sería para ella como “asesinar su carrera”.

Esto se debía a que la obra abordaba la relación de Therese, una diseñadora de inmobiliario teatral con Carol, una mujer adinerada a quien conoce en la tienda donde trabaja a medio tiempo y que está cursando un doloroso proceso de divorcio. Así inicia el romance entre ambas, que se complica cuando el exmarido de Carol las manda a seguir para recolectar evidencia de la relación y así quitarle la custodia de su hija, Rindy.

La obra, además de hermosa, es una ventana a la sociedad norteamericana de los años cincuenta y a la discriminación que vivían los homosexuales en la época.

Tras la publicación, la novela cayó en el olvido, hasta que en 1990 el sello Bloomsbury la reeditó con el nombre ‘Carol’ y con la firma de Highsmith, que había lanzado la primera edición con un pseudónimo. Desde entonces, la obra ganó varios reconocimientos y en 2015 se convirtió en una película nominada a los premios Oscar en seis categorías.

Rayuela (1963)

Conocida como una de las novelas emblemáticas del boom latinoamericano, Rayuela continúa cautivando lectores por su formato con múltiples finales y su tablero de lectura que permite experimentarla a manera de juego.

Sin embargo, Rayuela es principalmente una historia de amor, pero una entre dos personajes sumamente humanos y fallidos: Horacio y la Maga. Este es un amor asimétrico en el que ella, vivaz y curiosa, se enamora profundamente y él, más analítico y frío, la mantiene a distancia, pese a que disfruta de su compañía. La relación se enreda más cuando el pequeño hijo de la Maga, Rocamadour empieza a vivir con ellos.

El niño, siempre enfermizo, muere durante una escena desgarradora, en que Horacio y los amigos de la pareja, pese a percatarse de la situación, evitan decirle a la madre para no arruinar la velada. Tras el funeral del niño, ella desaparece y Horacio empieza a buscarla.

De ahí en adelante, la historia se puede leer de varias maneras y en el proceso, fluctúa entre París y Montevideo. Con capítulos ‘prescindibles’ y otros que no, el lector da con viñetas de las vidas de Horacio y la Maga, y con escenas románticas maravillosas. Se trata de una novela tan enmarañada como la vida misma. De paso, sus frases se han popularizado con el paso de los años.

Últimas tardes con Teresa de Juan Marsé (1966)

Corrían los años sesenta, en plena época del franquismo, cuando ‘Últimas tardes con Teresa’ ganó el premio Biblioteca Breve. La decisión enfrentó al jurado, que llegó a los gritos antes de tomarla, y su publicación convirtió la predicción de uno de ellos, Mario Vargas Llosa, en verdadera. “Esta es una novela que irritará a todo el mundo”.

Fue censurada por el gobierno español y solo en 2016 vio la luz la edición original, que se imprimió con los informes de los censores como prólogo. Sin embargo, la versión recortada por el régimen también fue considerada problemática e inmoral por sus tendencias políticas y sus escenas e insinuaciones sexuales.

La novela recoge la historia de Manolo, un ladronzuelo de una barriada pobre de Barcelona que aspira ser parte de la clase alta y de Teresa, una universitaria rebelde de la clase alta. Se conocen durante una fiesta a la que el chico se cuela y donde termina seduciendo accidentalmente a Maruja, la sirvienta de la casa.

Cuando esta cae enferma, los chicos empiezan a pasar tiempo juntos y se enamoran de las idealizaciones que han creado sobre el otro. Teresa ve en Manolo a un izquierdista con convicciones, que defiende a la clase obrera, pese a que el chico no es obrero y le importa muy poco la política, y Manolo ve en Teresa glamur, inocencia y jovialidad que ella nunca ha manifestado.

Pero a diferencia de las novelas de Corín Tellado, en esta novela romántica, que retrata de manera vívida y emocionante las realidades de la última época del franquismo, triunfan las diferencias de clases y no el amor, y Manolo y a Teresa quedan en los sitios que siempre les correspondieron.

Tokio Blues de Haruki Murakami (1987)

Publicada originalmente con el título ‘Norwegian Blues’, como la canción de los Beatles, la novela convirtió en un símbolo de la literatura japonesa a Murakami. Nostálgica y brutal, ‘Tokio blues’ narra la historia de Toru Watanabe, y de los hechos que marcaron su vida en los años sesenta.

El protagonista empieza recordando su época colegial junto a Kizuki y Naoko, la novia de este. Los amigos son inseparables hasta que, el día en que cumple 17 años, de manera inesperada, Kizuki se suicida. La pérdida irreparable los marca de por vida y une a Watanabe y a Naoko, que de a poco transforman el duelo en amor.

Sin embargo, las inusuales condiciones de la relación, sumados a la muerte de Kizuki y el suicidio de su hermana mayor, llevan a Naoko al límite de una crisis emocional, y decide internarse en un sanatorio. Watanabe llega a Tokio a estudiar teatro. Ahí se amista con sus compañeros de residencia y con la excéntrica y hermosa Midori, con quien desarrolla una relación, complicada por los sentimientos que aun guarda por Naoko.

La muerte, el sexo, las protestas estudiantiles y la revolución social en el Japón del siglo pasado sellan esta novela con un aura de melancolía, que continúa cautivando a los lectores.

Los puentes de Madison de Robert James Waller (1992)

Tras su publicación en 1992, la novela de Robert James Waller permaneció en la lista de libros más vendidos en EE.UU. durante tres años y se convirtió en una popular película, hoy considerada un clásico del cine romántico de ese país.

La historia inicia días después del fallecimiento de Francesca Johnson, mientras sus hijos, Michael y Carolyn buscan los documentos necesarios para vender la casa y enterrar las cenizas de su madre. En su caja fuerte encuentran fotografías y las cartas de un tal Robert Kincaid.

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    El libro se convritió en una popular película con Meryl Streep y Robert Redford.Cortesía

Este, un fotógrafo de National Geographic y su madre, tuvieron un romance de cuatro días que cambió para siempre la vida de ambos. Se conocieron de casualidad, cuando el hombre llego al pequeño pueblo de Illinois, donde Francesca, una italiana expatriada, vivía junto a su marido y sus hijos. A este encuentro inesperado, le siguen días de conversaciones interesantes y noches apasionadas, hasta que Kincaid le propone que huya con él.

Pese a sus sentimientos, Francesca decide quedarse junto a su familia, pero el paso de los años muestra los efectos del significativo encuentro entre ambos. Sin duda una novela para añorar lo que no fue.

Alta Fidelidad Nick Hornby (1995)

La música es el eje central de ‘Alta fidelidad’. Todo en ella se resalta con canciones, cosa que no debe sorprender porque Rob Flemming, el protagonista, es propietario de una tienda de discos de segunda mano.

A sus 36 años, Rob y sus amigos pasan el día haciendo bandas sonoras de fantasía para vidas que no viven. Pero en la vida real, su novia lo ha dejado y, cuando la música no logra sanar sus heridas, este hace un recuento de sus relaciones fallidas con el fin de descubrir cómo influenciaron su comportamiento y cómo esto llevó a la partida de Laura.

Gracioso, liviano y entretenido, el libro es un análisis de los muros que ponemos los seres humanos para evitar ser heridos y la necesidad de bajar la guardia para abrirse al amor.

Nunca me abandones de Kazuo Ishiguro (2005)

Kathy, Ruth y Tommy nacen en un mundo distópico, donde clones humanos son criados para convertirse en donantes de órganos. Los chicos, internos en un instituto diseñado para cuidar a los clones, se hacen amigos y sueñan con el futuro. Ese también es el sitio en el que Kathy se enamora de Tommy, aunque este entabla una relación con Ruth.

Al concluir el colegio, los tres chicos se van a vivir juntos y Kathy se embarca en varias relaciones con otros hombres. Pero un suceso durante un viaje deja en claro los sentimientos entre ella y Tommy, desatando la ira de Ruth, que diseña un plan para separarlos.

Kathy se va, rompiendo la relación con sus amigos durante una década, hasta que, tras el inicio del proceso de donación de órganos de Ruth, vuelve a encontrárselos.

‘Nunca me abandones’ no es solo una obra de ciencia ficción o una novela romántica sino que es también una crítica social hacia lo prescindible de los seres humanos y falta de empatía de la sociedad contemporánea.

El dios de las pequeñas cosas de Arundhati Roy (1997)

Para unos, paraíso, para otros, pesadilla. No hay amor más conflictivo que el que se tiene por la familia. Durante veinte años, ‘El dios de las pequeñas cosas’ fue la única novela de la novelista hindú Arundhati Roy, y escribirla le tomó al menos cuatro años.

La novela narra la historia de tres generaciones de una misma familia marcadas por la tragedia, el odio y el desamor. Esta fluctúa entre 1969, cuando los mellizos Rahel (niña) y Esthappen (niño) tienen siete años, y 1993, el año en que se reencuentran, pero empieza mucho antes, con su madre, Ammu.

Desesperada por escapar al maltrato de su padre, Ammu convence a su familia de que la envíen de vacaciones a Calcutta, donde se casa con el primer hombre que se lo ofrece. Este resulta ser un alcohólico que abusa de ella. La chica vuelve a casa tras dar a luz y retoma la vida familiar, junto a sus padres y su hermano Chako, que ha vuelto de Inglaterra.

Con el paso de los años, se enamora de Velutha, un trabajador de la fábrica de la familia, y quien pertenece a la casta de los intocables. La situación se complica durante unas vacaciones, cuando llega a la casa familiar la exesposa de Chako junto a su hija, la péqueña Sophie.

La tragedia estalla cuando la familia se entera de la relación entre Ammu y Velutha. Los tres pequeños, desesperados por huir del caos, toman una canoa hacia una casa abandonada, pero esta se vuelca y la pequeña Sophie se ahoga.

Ammu y la familia culpan a los mellizos, y estos son separados. Años después, cuando retoma la segunda parte de la novela, estos se reencuentran y analizan el pasado.

Así es cómo la pierdes Junot Diaz (2012)

En esta colección de cuentos, Junot Díaz retoma a Yunior, protagonista de una de sus novelas previas, y alter ego del autor. Yunior es un neoyorkino de ascendencia dominicana. Es infiel, machista, y un perdedor consumado.

Los relatos abordan su relación con varias mujeres, así como la historia de su madre, y de su hermano, que falleció con cáncer años antes. La incapacidad de Yunior para serle fiel a sus parejas lo deja continuamente con una sensación de pérdida y de odio a sí mismo. En ellas, este reflexiona sobre su pasado, su crianza y la vida de los latinos en los barrios de Nueva York.

Con un lenguaje poético interesantísimo, y un uso de los modismos del ‘spanglish’, ‘Así es como la pierdes’ se lee con rapidez y deja a quien lo hace con más preguntas que respuestas.

Americanah Chimamanda Ngozi Adichie (2013)

Como varias novelas en esta lista, ‘Americanah’ es mucho más que una historia de amor. Es decir, hay una chica y un chico: Ifemelu y Obinze. Son compañeros de clase en una secundaria de Lagos, Nigeria, en plena dictadura. Pertenecen a la clase media, no son perseguidos políticos, ni refugiados. Pero, al igual que sus amigos, sus padres, y sus vecinos, añoran dejar su país e ir a occidente. Ahí, les han enseñado, están las oportunidades para tener una vida “mejor”.

Y entonces se van. Ifemelu a la universidad. Pero Estados Unidos no es como lo soñaba. Se enfrenta al racismo, a la pobreza y a la construcción de una identidad propia en medio de una cultura muy ajena a la suya. Obizne se va a Gran Bretaña, a encontrarse con una sociedad pacata y políticamente correcta que, sin embargo, odia a los migrantes. Pese a ello decide quedarse, ilegalmente y probar suerte en ese país, que de niño le vendieron como un paraíso.

Ifemelu empieza a escribir un blog, y las entradas de este forman parte de la novela. Ahí reflexiona sobre la cultura norteamericana, la raza y el amor. Mientras tanto, Obizne regresa a Nigeria, donde se convierte en un hombre rico.

El reencuentro entre ambos, que se da quince años después, es una reflexión sobre lo que uno deja y lo que uno obtiene cuando deja atrás su país, en busca de una fantasía.