El Punto Cuarto

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El 20 de enero de 1949, Truman juraba ante el congreso de los Estados Unidos de América, convirtiéndose en su trigésimo tercer presidente. Recordemos que los norteamericanos acababan de pasar por una dolorosa guerra mundial, por eso, se entiende, buscaban aliados.

En su discurso inaugural dicta la nueva línea de la política exterior de su gobierno, que se convirtió en su cuarta prioridad política con dos objetivos: bajar la incertidumbre en los inversionistas, y ofrecer cooperación y asistencia técnica para sostener la paz y las instituciones democráticas. El Punto Cuarto fue un compromiso con el desarrollo de América Latina. El construir barreras contra la influencia soviética en nuestros países estaba implícito en la estrategia. Los siguientes presidentes, Eisenhower y Kennedy, fortalecieron esta visión con sus programas de Alianza para el progreso y Peace Corps, frente a la amenaza de la Revolución cubana. Muchos crecimos con la cercanía de familias gringas que habían sido asignadas a nuestro país, como es el caso de Julio Escobedo, que durante más de cinco años asesoró implementando nuevos sistemas educativos en las nuevas escuelas que pululaban por el país, financiadas por Alianza para el progreso. Ese fue otro beneficio, pues los miles de americanos y ecuatorianos que crearon lazos cercanos pudieron construir una relación de amistad y admiración mutua entre dos naciones amigas. Así fue que el “yankee go home” quedó para las bromas y al menos en nuestro país se detuvo el avance de las doctrinas castristas, marxistas y leninistas.

Me encuentro en Washington, por delegación de Eduardo Egas, presidente de Corpei y miembro de Amcham; formo parte de la misión empresarial que acompaña al presidente Moreno y a sus ministros a esta gran hazaña, resultado de la asombrosa capacidad de la embajadora Ivonne Baki. No puedo dejar de emocionarme al sentir que estamos construyendo un nuevo puente entre ambas naciones -juntos nuevamente- ahora frente el socialismo del siglo XXI. La hoja de ruta que rescate la historia está por escribirse.