Conocer al amor de tu vida, un negocio que genera $ 12 billones al año

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Con el corazón roto y sin mayores expectativas, María Lidia Gruezo descargó Tinder a pedido de sus amigas. “Me recomendaron que lo usara para conocer gente. Yo aun estaba recuperándome de mi última relación, pero decidí que no tenía nada que perder”. Semanas después, hizo ‘match’ con David.

El norteamericano llevaba años utilizando la aplicación de citas, creada en 2014, sobre todo cuando viajaba. El Ecuador fue su primer tema de conversación y poco después, intercambiaron números de celular.

“Llegó un día en el que me dijo que quería conocerme. Al principio me negué, porque me daba temor irme sola hasta Nueva Jersey”. Pero con el tiempo accedió “Iba aterrada. Le había dado su número a mis amigas por si acaso no sabían de mí y me vendían a la trata de blancas”, recuerda entre risas. Pero David resultó ser el mismo chico con el que llevaba meses conversando. Actualmente están comprometidos.

Al igual que ella y su novio, millones de personas han encontrando en las aplicaciones de citas, u otras plataformas digitales, un método efectivo para conseguir pareja.

Tinder, del grupo norteamericano Match, es una de las principales herramientas para conocer gente. De acuerdo a datos de la empresa, el número de usuarios en América Latina incrementó en un 43% entre 2018 y 2019. A la alza también están otras ‘apps’ como Bumble, Okcupid y Grinder que brindan este mismo servicio. Juntas generan un ingreso de cerca de $ 12 billones al año.

La introducción de los perfiles pagados, que ofrecen contenido diferenciado por montos de entre $ 10 y $30 mensuales, se ha convertido en la principal fuente de ingresos de las aplicaciones. Actualmente existen cerca de sesenta a nivel mundial. Se diferencian entre sí por las características que ofrecen, entre ellas, la posibilidad de hallar pareja en base a orientación sexual, gustos musicales e incluso religión.

Una ‘app’ cristiana fue la que unió a Beto y a Julia. “Un amigo mío conoció a su esposa en un chat cristiano, así que decidí intentarlo”, recuerda este. “A los dos días empezamos a conversar, primero por la app, luego por videollamada”.

Viajó a Carolina del Norte, en EE.UU., donde ella vivía, pese a la preocupación de su madre y hermana. “Tuve que dejarles fotos de su casa, fotos de ella y hasta de su universidad”, narra risueño. Hubo química desde el primer momento. Un año después se casaron.

A Claudia y a Joffre los unió su amor por Emelec Sporting Club. Se habían visto en el estadio, hasta que el decidió agregarla a un foro digital, y de ahí pasaron a chatear a diario.“Yo en esa época tenía mis redes sociales para mis amigos y familia, no para buscar pareja. Fue la primera vez que acepté a alguien que no conocía”, recuerda.

Cree, sin embargo, que conocerse por redes y apps es hoy por hoy, la manera más popular de buscar pareja. “Tenemos algunos amigos que las usan mucho. Y sí las recomendaría, pero tomando precauciones. En mi caso, tuve suerte”.

El éxito de las ‘apps’ ha impulsado a otras plataformas como Facebook a subirse al negocio del amor. Este último estrenó el año pasado estreno Facebook Match, que incluso permite a los usuarios integrar su cuenta de Instagram a sus perfiles. Al momento está disponible en diecinueve países.

Lo que no está en duda, es que el amor por internet está a aquí para quedarse. Las proyecciones más optimistas indican que, hasta 2023, 328 millones de personas tendrán perfiles en ‘apps’ de citas.

Aquí les dejamos otras historias de parejas que conocieron a su media mitad por las redes.

Penélope y Derek

Cuando Penélope se disponía a borrar su perfil de Tinder, le llegó un mensaje de Derek. El estadounidense había llegado al país de vacaciones y pasaba por Guayaquil de regreso a su país. “Respondí por ser amable”, recuerda. Empezaron a conversar y, al mes, decidieron conocerse.

“Estaba muy nervioso. Yo había ido a Ecuador varias veces, pero solo había estado en Guayaquil una vez antes y me daba nervios estar una ciudad distinta, conociendo a una chica que no había visto en persona”. Pero el encuentro casual se convirtió en una semana de paseo turístico, de conversaciones intensas y, finalmente, en un único beso que marcó el inicio de la relación.

“Conocemos mucha gente que usa Tinder y otras ‘apps’ como Okcupid, pero no solo para conseguir pareja, sino para conocer gente mientas viaja o hacer amigos. Lo nuestro fue suerte, pero siempre es bueno entrar sin muchas expectativas y ver qué pasa”, coinciden.

Betania y Mafer

Nerviosimo extremo. Así recuerda Betanía su primera cita con Mafer. Era la primera vez que usaba Tinder y la idea de aventurarse a conocer a una extraña la aterraba. Lo que no esperaba encontrar era una relación seria. “Normalmente estas apps son para vacilar, no para buscar pareja estable”, explica. “Nos sorprendió hacer click tan rápido y que todo haya funcionado como funcionó. Solemos decir que era solo un vacile que vino con llapa”, dice entre risas.

Cinco años después de esa primera cita, señala que, conocer a alguien por medio de internet es algo que sin duda recomendaría. “Creo que es suficiente recomendación es decir que nos conocimos por Tinder y llevamos cinco años juntas. La gente por lo general se ríe. Hay gente que sí se arriesga y otra que no, depende de la persona”.

María Laura y Joham

Ni Tinder, ni Facebook. A María Laura y a Joham los unió Twitter. “Lo bueno de Twitter es que no vas a ciegas, ya tienes una idea de cómo es la persona por lo que escribe, por lo que comparte”, explica este.

Tras varias conversaciones, viajó a Guayaquil y decidieron conocerse. Pero por un desperfecto mecánico llegó una hora tarde. “¡Me esperó! Yo tenía otra reunión, y la idea era tomarme un café con él e irme, pero tuvimos una conexión tan fuerte que terminé quedándome”.

Hoy por hoy tienen seis años juntos y una hija de diez meses. “Tenemos full amigos que usan Twitter como que fuera Tinder”, dicen risueños. “Pero lo importante no es cómo conoces a alguien, sino lo que haces para conservar la relación”. La comunicación, indican, ha sido crucial para ellos. “Siempre hay que ser claros, aunque la discusión sea incómoda”.

Las chicas

Prefieren no usar sus nombres, pero sí quieren contar su historia. Se conocieron por Facebook, en un foro dedicado a la banda The Cranberries. Una era ecuatoriana, la otra española. Tras conversar durante varios meses, decidieron conocerse en persona. “Quedamos en vernos en Estados Unidos, y claro, al principio estaba muy nerviosa. Yo nunca había conocido a nadie por internet, y la idea de viajar y no saber si ya en persona iba a ver química era aterrador”, comenta una de ellas.

Pero química hubo y tres semanas después, también hubo una mudanza de Barcelona a Guayaquil. “Tenía la facilidad de mover mi residencia y trabajar a distancia, y la tomé. Fue la mejor decisión”. Tras un año y medio en el Puerto Principal, viajaron juntas a España, donde ahora residen y donde próximamente contraerán matrimonio.

“Las aplicaciones están de moda y los jóvenes se identifican con ellas. Es el mundo hacia adónde vamos y hay que estar abierto a las posibilidades”, comentan.