Saber por qué renuncian las mujeres a sus trabajos es el reto del Observatorio y Promoción de la Economía Violeta

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La brecha de géneros tardaría al menos cien años en cerrarse completamente. Esto, según el Informe Global 2020 sobre brechas de géneros del Foro Económico Mundial (FEM).

Sin embargo, en Ecuador las mujeres no están dispuestas a esperar un siglo, aseguró ayer Ana María Pesantes, directora ejecutiva del primer Observatorio y Promoción de la Economía Violeta (OPEV), una iniciativa que fue presentada con el fin de reducir las barreras que les impiden a las mujeres acceder a oportunidades laborales, empresariales y de liderazgo en igualdad de condiciones.

Según cifras del OPEV, en Ecuador las mujeres ganan el 16 % menos que los hombres; además, el 41 % de las mujeres cree que los hombres tienen mejor acceso a oportunidades de desarrollo profesional, y el 51 % opina que tienen mayor acceso a puestos de trabajo.

Los datos fueron parte de la presentación de la Iniciativa Economía Violeta, que consiste en establecer “las mismas reglas del juego” para hombres y mujeres en el ámbito social, económico y político a través de la igualdad, competitividad y sostenibilidad, indicó la directora ejecutiva del OPEV.

“Así como existe economía naranja, economía verde, nosotros decimos: bueno por qué no existe una economía violeta”, comentó Pesantes durante la presentación, en la que estuvieron mujeres destacadas en varios ámbitos, como la empresaria Isabel Noboa y la alcaldesa Cynthia Viteri.

El observatorio basará su plan en investigación aplicada, análisis y diagnósticos y acciones concretas; tiene el apoyo de Ipsos, un estudio de mercado global y de consultoría con sede en París; la Esai Business School de la UEES; y la cooperación de empresas privadas.

La principal razón del término de trabajo de las mujeres es la renuncia voluntaria con el 34 %, según la última encuesta de empleo del INEC de septiembre del 2019. Saber por qué ocurre esto es el primer trabajo planteado de este grupo y que será desarrollado este año, según María José Zambrano, vicepresidenta del OPEV.

“Necesitamos saber por qué están renunciando voluntariamente, que es un dato bastante clave”, sostuvo Zambrano.

Manejan la hipótesis de que se deba a atender su vida familiar y ser madres. (I)