Contaminación visual

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Transitar por algunas calles del centro de Guayaquil suele ser una experiencia agotadora, por el alto nivel de tráfico que circula por las vías más importantes. No solo por los buses que irrespetan los paraderos o conductores indisciplinados, sino también por los problemas de movilidad que sufren las personas con discapacidad cuando deben usar aceras bloqueadas. Sin embargo, el problema no solo está en la superficie terrestre, también en el espacio aéreo, donde todavía se pueden ver los cables enmarañados en los postes, que generan una contaminación visual difícil de ignorar. A esto se suman las líneas que conectan la Aerovía, las cuales se confunden con los famosos tallarines y perturban el paisaje. Solo hay que ir hasta el final de la calle Loja para observar de primera mano cómo estos cordones de alambres trenzados alteran la estética del entorno y generan una sobreestimulación visual invasiva aumentada por la presencia de carteles, antenas, postes y demás. Todo esto ocurre frente a las autoridades, que no hacen respetar las ordenanzas establecidas para evitar estas calamidades en los espacios públicos. La solución es urgente, no solo por la cercanía del bicentenario, sino por el bienestar integral de los ciudadanos.