Macron, cabeza de turco de la contestación radical en Francia

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Corresponsal en París
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Emmanuel Macron sigue ganando puntos en su prueba de fuerza contra los sindicatos hostiles a su proyecto de reforma del sistema nacional de pensiones, pero se consolida como el primer blanco de un movimiento de contestación radical que pide su cabeza, reitera su deseo de «guillotinarlo» y llega a perseguirlo y acosarlo cuando el presidente asiste a título privado a una función de teatro de vanguardia.

La Confédération française démocratique du travail (CFDT, primer sindicato de Francia) anunció hace días su retirada provisional del movimiento sindical contra la reforma del sistema nacional de pensiones, considerando una victoria varias concesiones gubernamentales, comenzando por la retirada provisional de la edad pivote de 64 años.

La retirada de la CFDT del frente anti-Macron provocó una grave división sindical con algún estallido de violencia limitada. La sede del primer sindicato francés fue atacada por militantes de otros sindicatos minoritarios radicales. Enfrentamiento físico sin precedentes entre sindicalistas.

La Union nationale des syndicats autonomes (UNSA, sindicato influyente en los transportes públicos) anunció la tarde del sábado su retirada «provisional» del movimiento de huelgas y manifestaciones, abriendo otra grieta en el frente sindical.

La retirada de dos sindicatos importantes y la participación siempre más modesta en las huelgas y manifestaciones coincide, desde el viernes, con estallidos de violencia quizá minoritaria, pero altamente simbólica.

Incendio intensionado

Medio centenar de sindicalistas «radicales» forzaron el cierre del museo del Louvre, durante todo el viernes, cuando comenzaron a estallar «acciones incontroladas» entre el vandalismo y el nihilismo violento.

Brigitte y Emmanuel Macron decidieron ir al teatro la noche del viernes, para conocer el montaje de una pieza entre la vanguardia y la tradición artística «La mouche», una adaptación de un relato célebre de George Lanelaan, un autor franco-británica muy minoritario, que se representa en el «Théâtre des Bouffes du Nord», que Peter Brook convirtió hace años en uno de los teatros más influyentes de Europa.

A los pocos minutos de la entrada de los Macron en el teatro, varios periodistas militantes informaron de su presencia convocando una «manifa» de protesta… Con una rapidez extraordinaria, varias decenas de manifestantes vociferaban a la puerta del teatro, pidiendo la dimisión del jefe del Estado.

Los CRS (Compañías Republicanas de Seguridad, antidisturbios) impusieron el orden con mucha rapidez. Pero los Macron tuvieron que salir del teatro por una puerta trasera con mucha escolta policial.

Horas tarde, los bomberos anunciaban un incendio pronto sofocado en «La Rotonde», un restaurante famoso, muy turístico, donde Macron celebró entre amigos su elección como presidente de la República, el mes de mayo de 2017. Tras mucho dudarlo, las fuentes policiales terminaron reconociendo que se trataba de un incendio «posiblemente intencionado».

Jean-Luc Moudenc, alcalde centrista de Toulouse, analiza el estallido de acciones violentas y la propagación del vandalismo: «Todas esas manifestaciones no tienen nada de espontáneas. Se trata de acciones organizadas por fuerzas extremistas, de extrema izquierda y extrema derecha que comenzaron a manifestarse con la franquicia de los chalecos amarillos, para convertirse en una amenaza de nuevo cuño».

Tras la retirada provisional de dos de los principales sindicatos de Francia, el movimiento de protesta contra la reforma del sistema nacional de pensiones se prolonga, quizá minoritario pero muy confuso, cuando Emmanuel Macron se ha confirmado como cabeza de turco que la Francia nihilista desea «guillotinar».