Macron gana terreno a los sindicatos en la guerra de las pensiones

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Corresponsasl en París
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Los sindicatos del sector público de Francia están perdiendo su «guerra» contra el presidente de la República, Emmanuel Macron: menos manifestantes, menos huelguistas y más división sindical ayer durante la sexta jornada de movilización contra la reforma anunciada del sistema nacional de pensiones.

Según el ministerio del Interior, el 5 de diciembre pasado, cuando estalló la prueba de fuerza, hubo 805.000 manifestantes en toda Francia; el 9 de enero hubo 452.000; el pasado día 11 fueron 129.000. Este jueves se registró, según la misma fuente, una cifra muy semejante de manifestantes.

Las cifras de la CGT, sindicato históricamente ligado al Partido Comunista Francés, son tres o cuatro veces superiores. Pero tienen poca credibilidad. Según ese sindicato, este jueves hubo en París 250.000 manifestantes. Según el Ministerio del Interior, apenas hubo 56.000… Cifras, en cualquier caso, evidentemente irrisorias, en un país de 67 millones de habitantes.

La cifras de huelguistas en la red nacional de ferrocarriles no llegó ayer al 10% del personal. En París y otras ciudades de provincias, el metro y los autobuses todavía tenían problemas, pero el tráfico parece «normalizarse».

La CGT, cada vez más sola

La CGT sigue convocando nuevas jornadas de protesta «interprofesional». Pero se está quedando sola o muy minoritaria, cuando el primero o el segundo sindicato de Francia, la CFDT, grita «¡victoria!», estimando, con bastante razón, que Emmanuel Macron se ha «bajado los pantalones», aceptando un aplazamiento «provisional» de la «edad pivote» (los 64 años) del proyecto de supresión de los 42 regímenes de pensiones «especiales», sustituidos a lo largo de la próxima década por un sistema único y universal.

El proyecto de ley de la reforma de las pensiones se presentará en el Consejo de Ministros a finales de este mes de enero o a primeros de febrero. Seguirá un debate parlamentario de la propuesta a lo largo de la primavera.

La CGT y otros sindicatos minoritarios seguirán protestando. La crisis no ha terminado, ni mucho menos. Pero Macron parece ir ganando la «guerra», sin que esté claro si su reforma ha quedado o no ha quedado «desguazada».

En todo caso, los paros tienen sus efectos económicos. La huelga contra la reforma de las pensiones le ha costado a la economía francesa como máximo un 0,1% de su producto interior bruto (PIB), y está lastrando sobre todo las cuentas de la compañía ferroviaria estatal SNCF y de la entidad del transporte metropolitano de París RATP, informa Efe. El gobernador del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau, indicó el miércoles ante una comisión del Senado que la protesta, iniciada el 5 de diciembre, ha tenido un impacto de «como mucho, un 0,1 % del PIB».