Guerra sucia de género entre Sanders y Warren en la antesala de las primarias demócratas

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Nueva York
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Esta noche del martes, los candidatos demócratas a la presidencia de EE.UU. se miden en el último debate antes de que comiencen las primarias, estado a estado, que decidirán el nominado del partido para disputar la reelección de Donald Trump. La cita llega en medio de una guerra abierta entre los dos candidatos izquierdistas, Bernie Sanders y Elizabeth Warren, con acusaciones cruzadas de juego sucio y alrededor de una cuestión de género: ¿Puede una mujer ganar las presidenciales de este año?

Hasta ahora, Sanders y Warren, amigos y compañeros de bancada en el Senado, han mantenido las formas. Sus propuestas son similares -sanidad universal gratuita, mayor financiación de educación superior pública, presión fiscal a rentas altas y empresas- y buena parte de sus electorados se pisan. En unas primarias con un candidato favorito aparente -el moderado Joe Biden, ex vicepresidente con Barak Obama- la coexistencia de Sanders y Warren solo divide el voto izquierdista. La lógica impone que uno de los dos aglutine a su electorado si quieren hacer frente a Biden.

A menos de tres semanas de que arranquen las primarias en Iowa -un estado clave en las elecciones y que mide la temperatura de los candidatos- los izquierdistas han desenterrado el hacha de guerra. La CNN desveló este lunes que Sanders le dijo a Warren en una reunión en diciembre de 2018, en la antesala de que los candidatos empezaran a anunciar su carrera presidencial, que una mujer no podría ganar las elecciones en 2020. Las revelaciones provienen del entorno de Warren y apuntan a un intento de la senadora por Massachussetts de dañar a Sanders en una cuestión clave para buena parte del electorado demócrata: igualdad de género.

Sanders reaccionó el martes con un comunicado en el que negaba la acusación: «Es absurdo pensar que en la misma reunión en la que Elizabeth Warren me dijo que iba a presentarse a la presidencia yo le dijera que una mujer no podía ganar». No llegó a acusar a Warren, pero sí al entorno que filtró la conversación: «Es triste que, tres semanas antes de los ‘caucus’ de Iowa y un año después de una conversación privada, miembros de la organización que no estaban en el lugar estén mintiendo sobre lo que ocurrió». Después explicó que lo que dijo aquella noche es que Trump es “un sexista, racista y mentiroso que convertirá todo en arma arrojadiza. ¿Creo que una mujer puede ganar en 2020? ¡Por supuesto! Hillary Clinton ya ganó a Trump por tres millones de votos en 2016”.

Warren, sin embargo, echó más gasolina al fuego con otro comunicado: «Yo pensaba que una mujer podría ganar; él no estaba de acuerdo».

La polémica se producía justo después de otro roce entre candidatos. ‘Politico’ había publicado el fin de semana que la campaña de Sanders instruía a sus voluntarios para que pintaran a Warren como una candidata cuyos seguidores son personas de alto nivel socioeconómico y que «no trae nuevos votantes al partido demócrata».

Warren aseguró estar «decepcionada después de escuchar que Bernie está utilizando a sus voluntarios para echarme mierda».

No está claro que las revelaciones sobre la reunión de diciembre de 2018 estén conectadas con ese juego sucio de Sanders, pero está claro que toda esa munición estará encima de la mesa en el inminente debate que, además, se celebra en Iowa. Habrá que ver si es una noche volcánica o si los candidatos izquierdistas tratan de poner paños calientes en esta guerra abierta.