El Constitucional alemán dirime si los servicios secretos pueden espiar en el extranjero

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Corresponsal en Berlín
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El futuro de la principal agencia de inteligencia alemana está en juego a partir de hoy en el Tribunal Constitucional, que a causa de una querella debe dirimir si los servicios secretos del Bundesnachrichtendienst (BND) pueden o no espiar en el extranjero. Una sentencia negativa significaría que el BND, con sus 6.500 empleados y su sede de 260.000 metros cuadrados en el centro de Berlín, una fortaleza que ha costado 1.100 millones de euros y que fue inaugurada por Merkel en febrero de 2019, estaría prácticamente de adorno. A menos que siguiera actuando al margen de la ley.

El Artículo 10 de la Ley Básica alemana establece que «El secreto de las cartas, así como el secreto de los correos y las telecomunicaciones son inviolables». Aquí es donde entra en juego la ley G10, que determina que una comisión debe decidir en cada caso individual si se justifica una intrusión en el secreto de las cartas, correos y telecomunicaciones. Si la comisión está de acuerdo, el Ministerio Federal de Interior debe ordenar formalmente las escuchas. Solo entonces los servicios pueden espiar a los ciudadanos. Hasta ahora se venía interpretando automáticamente que esto mismo servía para los ciudadanos extranjeros y el BND actuaba con manos libres sirviéndose del mismo procedimiento, pero varios periodistas extranjeros han presentado sus quejas ante el Tribunal Constitucional. Acusan al BND de espiarlos ilegalmente y de transgredir sus derechos fundamentales.

Gerhard Schindler, jefe del BND desde finales de 2011 hasta el verano de 2016, considera seriamente amenazado el trabajo de la inteligencia alemana. «Los padres de la Ley Fundamental se revolverían en su tumba si supieran que la comunicación talibán, que actualmente ataca a los soldados alemanes en Afganistán, debería estar protegida por el artículo 10. O que el terrorista sirio de Estado Islámico, que recibe la orden de decapitar a los rehenes por teléfono móvil, debe estar bajo la protección del artículo 10», ha defendido.

El problema arranca de denuncias de empresas de medios de comunicación entre las que se encuentran la BBC británica, el New York Times estadounidense y la agencia Reuters. Según han denunciado, el BND ha estado monitoreando números de teléfono, fax y correos electrónicos de sus periodistas y oficinas editoriales, en lo que consideran una violación expresa de la confidencialidad profesional periodística, amparada en sus países y sobre la que las leyes alemanas no tienen jurisdicción. La Constitución alemana y las leyes alemanas, argumentan, no se aplican en el extranjero. El objetivo de Reporteros sin fronteras y de los seis periodistas de investigación extranjeros que figuran en la demanda es asegurar que en el futuro el espionaje alemán estará sujeto a estándares mucho más estrictos. El hecho de que el Constitucional haya programado dos días para la audiencia, hoy y mañana, sugiere que quiere al menos ofrecer una mirada crítica a la práctica actual. El veredicto se espera en unos pocos meses.