López Obrador convierte México en refugio de la izquierda latinoamericana

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Corresponsal en Ciudad de México
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México atraviesa un proceso de cambio desde que en diciembre de 2018 inició la presidencia de Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Según AMLO, durante su gobierno se producirá lo que él denomina como la «Cuarta Transformación» del país, es decir, un proceso histórico de profundo calado como lo fueron primero la Independencia, la Reforma, segundo; y la Revolución, el tercero.

En política exterior, las consecuencias de esta transformación se traducen en un cierto distanciamiento de Estados Unidos y una aproximación a los líderes socialistas latinoamericanos que en las últimas dos décadas han dominado varios países de la región.

López Obrador se ha convertido en el gran referente de la izquierda en un continente que se ha quedado prácticamente huérfano de aquellos representantes del «socialismo del siglo XXI». Únicamente Daniel Ortega en Nicaragua, Nicolás Maduro en Venezuela y la irreductible Cuba sobreviven como los principales exponentes de una izquierda latinoamericana que había logrado tomar el control de Brasil, Ecuador, Uruguay, Bolivia o Paraguay.

Con el objetivo de estrechar relaciones con los líderes socialistas de la región, AMLO ha utilizado el asilo político como un instrumento que ha convertido a México en el país de refugio para los políticos de izquierda del continente.

Así, México otorgó asilo diplomático esta semana a cuatro diputados ecuatorianos afines al expresidente Rafael Correa (2007-2017), quien se enfrenta a varios procesos judiciales en su país que no avanzan porque reside en Bélgica. Los cuatro asambleístas ecuatorianos –miembros de la organización Revolución Ciudadana, liderada por Correa– ya se encuentran en México, donde pidieron asilo por no haber recibido presuntamente protección policial tras ser supuestamente amenazados durante las protestas que asolaron el país andino en octubre de 2019.

Este es el último de los procesos de asilo otorgados por México.

Ya en noviembre del año pasado, la administración de AMLO envió un avión de la Fuerza Aérea hasta Bolivia para recoger al expresidente Evo Morales días después de que el político presentara su renuncia tras las irregularidades en las elecciones presidenciales del 20 de octubre, según un informe de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

Tras permanecer alrededor de un mes asilado en México, Morales realizó una visita a Cuba y reside actualmente refugiado en Argentina, país que gobierna desde hace un mes el peronista Alberto Fernández.

Sin reconocer a Guaidó

En la Embajada de México en La Paz, mientras tanto, se encuentran todavía asilados varios exfuncionarios de la administración de Morales. Algunos de estos exfuncionarios se enfrentan a órdenes de arresto emitidas por el nuevo Gobierno interino, en el poder desde el 12 de noviembre. Precisamente, la presencia de estos asilados en la Embajada fue la causa de un reciente y confuso conflicto diplomático entre Bolivia, México y España.

Con respecto a Venezuela, la presidencia de López Obrador ha supuesto un giro de 180 grados para la política mexicana comparada con la defendida por el Gobierno de Enrique Peña Nieto (2012-2018). Mientras que el país mesoamericano había sido uno de los más fervientes críticos contra el chavismo dentro de la OEA, ahora México es la única potencia latinoamericana que no ha reconocido a Juan Guaidó como «presidente encargado» de Venezuela, postura que ha supuesto un balón de oxígeno al régimen bolivariano.