EE.UU. revela que intentó sin éxito matar a otro poderoso comandante iraní en Yemen

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Corresponsal en Washington
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La Casa Blanca acusó este viernes directamente al régimen de Irán de ser responsable de la caída del vuelo PS752 con 176 personas a bordo, y prometió una respuesta adecuada cuando las pesquisas hayan concluido. Según la legislación internacional, las autoridades norteamericanas tienen la potestad de participar en la investigación, porque el avión siniestrado, un Boeing 737-800, fue fabricado en Estados Unidos.

El Gobierno estadounidense hizo pública su respuesta oficial al ataque con misiles contra dos de sus bases militares en Irak, cuya autoría ha reivindicado Irán. La Casa Blanca dictó sanciones contra ocho altos mandos del régimen iraní, entre ellos el comandante de las fuerzas paramilitares Basij, Gholamreza Suleimani, y el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Shamjani. Además, EE.UU. penalizará el sector industrial metalúrgico de Irán, que considera una de las principales fuentes de liquidez del régimen.

«Con estas medidas, le cortamos al régimen de Irán el acceso a miles de millones de dólares», dijo al anunciar las sanciones el secretario del Tesoro [ministro de Economía] Steven Mnuchin. «Seguiremos aplicando sanciones económicas hasta que Irán desista de sus acciones terroristas y se comprometa a no desarrollar armas nucleares», añadió.

Fue precisamente en el anuncio de esas sanciones, que ya había avanzado Donald Trump, cuando el Gobierno de EE.UU. reveló que dispone de información que confirma que el vuelo PS752, de la aerolínea Ukraine International Airlines, fue abatido por un proyectil iraní, probablemente lanzado por error. Según dijo el secretario de Estado [ministro de Exteriores] Mike Pompeo: «Creemos muy probable que el avión fue abatido por un misil iraní. Vamos a esperar a que culmine la investigación antes de llegar a una conclusión final». El jefe de la diplomacia norteamericana añadió que «cuando la investigación llegue a su fin, el mundo tomará las medidas adecuadas en respuesta».

Ya el jueves, Trump en persona había avanzando que su Gobierno estaba convencido de que el responsable de derribar el avión era el régimen iraní. «Puede que fuera un error», dijo el presidente norteamericano, sin dar más detalles. Posteriormente, el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, acusó de forma más directa a Irán. De los 176 muertos, al menos 56 eran pasajeros canadienses.

El avión cayó el miércoles, horas después de que Irán atacara con misiles balísticos dos bases militares de EE.UU. en Irak, en respuesta a la muerte, ordenada por Trump, del general Qassem Suleimani, uno de los comandantes con mayor poder en la República Islámica. En esos ataques, contra posiciones militares de EE.UU. en la provincia de Al Anbar y en Erbil, no hubo ninguna baja.

Ataques a embajadas

Durante el anuncio de sanciones de este viernes, los ministros de Trump no revelaron los motivos que llevaron al presidente norteamericano a autorizar la muerte del general Suleimani en un ataque con misiles lanzados desde un dron [avión no tripulado]. El jefe diplomático fue escueto en sus explicaciones cuando fue preguntado por la prensa. «Teníamos información concreta de una amenaza inminente, y esa amenaza incluía ataques contra embajadas de EE.UU., y eso es todo lo que puedo decir», dijo Pompeo. El jueves, el presidente Trump había dicho que la embajada estadounidense en Irak podía haber sido uno de los objetivos.

El miércoles la Casa Blanca dio explicaciones sobre el ataque contra Suleimani en el Capitolio. El secretario de Defensa, Mark Esper, y la directora de la CIA, Gina Haspel, se reunieron con líderes republicanos y demócratas en la Cámara de Representantes y el Senado para trasladarles los detalles de inteligencia de los que disponían. Esas reuniones no contentaron a todos, y un senador republicano, Mike Lee, dijo que había recibido «los peores informes de la historia, al menos desde el punto de vista militar». Un día después, el jueves, la Cámara de Representantes, con mayoría demócrata, votó a favor de limitarle a Trump la capacidad de declararle la guerra a Irán. Esa moción aún debe ser refrendada por el Senado, que controlan los republicanos.

El Gobierno norteamericano también reveló que el jueves de la semana pasada, el mismo día en que mató al general Suleimani, el presidente Trump autorizó otra operación, contra un comandante responsable en parte de las operaciones de Irán en Yemen, Abdul Reza Shahlai. Esa otra operación fracasó, según publicaron ayer varios medios nacionales estadounidenses, entre ellos la cadena CNN.

La muerte de Shahlai, sumada a la de Suleimani, hubiera sido un duro golpe para la república islámica, mermando su capacidad de interferir en los conflictos de otros países en Oriente Próximo. El general Suleimani era el máximo responsable de las operaciones de Irán en Irak, en cuyo conflicto mató, según el Pentágono, a casi 700 soldados estadounidenses. De hecho, Suleimani murió en Irak, cuando acababa de aterrizar en el aeropuerto de Bagdad.

En Yemen, el régimen iraní ha apoyado a los rebeldes hutíes, que en 2014 tomaron la capital, Saná, y abrieron una guerra civil que ha dado pie a una de las peores crisis humanitarias del mundo. Recientemente, el número de bajas en el conflicto en Yemen superó los 100.000 muertos. Desde el inicio de las hostilidades, Irán se ha enfrentado a Arabia Saudí por el control de ese país. Los saudíes han formado una coalición árabe que ha bombardeado posiciones estratégicas, pero que no ha sido capaz de doblegar a los rebeldes apoyados por Irán.