Unos jóvenes recién casados, entre las víctimas del siniestro del Boeing en Teherán

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Mientras continúa la guerra sobre las causas del siniestro del Boeing 737-800 a las afueras de Teherán, con Estados Unidos y Canadá defendiendo que el aparato fue derribado por un misil e Irán echando la culpa a un fallo técnico, la historia de los viajeros que llevaba a bordo comienza a salir a la luz. La de un joven matrimonio, una pareja que se había casado tan solo una semana antes de que se produjera el suceso, es de las más tristes.

Los jóvenes Arash Pourzarabi, de 26 años, y Pouneh Gourji, de 25, había viajado a Irán para casarse. Los novios, graduados en ciencias informáticas por la Universidad de Alberta, una de las más pretigiosas de Canadá, habían celebrado su enlace el 1 de enero. Cuatro de los invitados a la ceremonia, que también viajaban en el Boeing, perdieron la vida en el suceso.

Ruta muy frecuentada

El avión siniestrado cubría la ruta entre Teherán y Kiev, una itinerario muy frecuentado por canadienses de ascendencia iraní, que tras aterrizar en la capital ucraniana continúan su viaje hasta Toronto. De hecho, de las 176 víctimas mortales, 63 tenían nacionalidad canadiese.

Otra pareja víctima del siniestro, Siavash Ghafouri Azar y Sara Mamani, también se había casado en Irán. Ambos eran ingenieros y vivían en Montreal.

Alvand Sandeghi, de 30 años, un talentoso pianista, se había mudado a Toronto el pasado abril para reunirse con su esposa. Tanto Sadeghi como su mujer, Negar Borghei, murieron en el siniestro, junto a su hermana y su hija.