Movilización a la baja en el pulso a Macron por la reforma de las pensiones

0
116


París
Actualizado:

Guardar

Francia, empantanada. Movilización a la baja, pero confusión a la alza durante la cuarta jornada de huelgas y protestas de los sindicatos del sector público contra la reforma del sistema nacional de pensiones, cuando este viernes se reinician las negociaciones, tras un rosario de concesiones del Gobierno de Emmanuel Macron.

Según el ministerio del Interior, en la jornada de huelgas y movilizaciones del 17 de diciembre pasado participaron en unos 610.000 manifestantes en toda Francia. Ayer «solo» participaron unos 452.000, según la misma fuente, en un país de 67 millones de habitantes. Según el gabinete independiente «Ocurrence», que trabaja por cuenta del vespertino «Le Monde» y otros medios, en la «gran»manifestación de París solo participaron unos 44.000 manifestantes.

Sin duda, los sindicatos anuncian cifras muy superiores. Se trata, en todos los casos, de cifras relativamente modestas, con tendencia a la baja. Movilización decadente de los sindicatos del sector público, que coincide con una confusión a la alza. En París y una veintena de ciudades de provincias, las manifestaciones de protesta se prolongaron durante todo el día de ayer, provocando atascos, retrasos, paros y «perturbaciones» de la más peregrina naturaleza.

En su inmensa mayoría, se trató siempre de manifestaciones pacíficas. En París, como es tradicional, el principio y el final de la manifestación estuvo «acompañado» de un rosario de tensiones y violencias relativamente menores, que gendarmes y antidisturbios sofocaron de manera expeditiva con cargas y gases lacrimógenos.

¿Qué quieren los sindicatos, con las protestas que comenzaron a primeros del mes de diciembre pasado?

La Confédération générale du travail (CGT, históricamente ligada al PCF) y otros sindicatos minoritarios siguen pidiendo la retirada total, pura y simple, de la histórica reforma, que se propone sustituir los 42 sistemas de pensiones por un sistema único, «universal». Se trata de una exigencia maximalista, impensable, de momento. La Confédération française démocratique du travail (CFDT, históricamente «reformista») «solo» pide la retirada de la «edad pivote», «edad de referencia», 64 años, a partir de la cual se «podría» continuar trabajando para «mejorar» la pensión. En el proyecto gubernamental, la edad oficial de jubilación seguirá siendo de 62 años, proponiéndose una «edad pivote», los 64 años, con el fin de «poder aumentar la pensión definitiva». Se presenta al gobierno de Emmanuel Macron la tentación de «bajarse los pantalones», total o parcialmente, en ese punto concreto.

Entre las posiciones maximalistas de la CGT y las posiciones más «flexibles» de la CFDT hay una nube de sindicatos sectoriales, que tienen cierta representación en muchos sectores: cada sector espera alguna concesión gubernamental.

Globalmente, la movilización de todos los sindicatos del sector público osciló ayer entre el 20 y el 40%, en sectores tan diversos como los hospitales públicos o la enseñanza. La movilización ha disminuido en la mayoría de los sectores, pero la tensión ha crecido. La SNCF (equivalente a la Renfe española) y la RATP (ente público de los transportes parisinos, metro y autobuses) siguen estando en el «corazón» de la crisis.

El tráfico ferroviario nacional sigue bastante «perturbado», un poco, mucho o muchísimo, según las regiones. Ayer funcionaron bastante más de la mitad de los trenes de Francia. Pero el «caos» fue considerable.

En París, ayer mejoró el tráfico de metro y autobuses. Pero las complicaciones son infinitas. Y crece la crispación de los usuarios, convertidos en «rehenes» de la prueba de fuerza. Tras la confusa jornada de movilización de ayer, jueves, Édouard Philippe, primer ministro del Gobierno de Emmanuel Macron, vuelve a reunirse con sindicatos y patronal, este viernes, para intentar seguir negociando.

La crisis de los «chalecos amarillos» ha costado a los contribuyentes franceses más de 20.000 millones de euros. La crisis de la reforma del sistema nacional de pensiones oscila entre la «esperanza» de una «reforma histórica» y el riesgo de un choque brutal de «inmovilismos».