Los tribunales condenan a los ultras alemanes de AfD a una multa de 270.000 euros por financiación ilegal

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Berlín
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«Yo no me enteré de mucho», ha declarado ante el juez Jörg Meuthen, destacado dirigente del partido antieuropeo y anti extranjeros Alternativa para Alemania (AfD), en el banquillo en el juicio que ha arrancado hoy contra la formación política por financiación ilegal. Se trata de varias campañas publicitarias de la campaña electoral regional de Baden-Württemberg de Meuthen, en 2016, que fueron organizadas por la agencia de relaciones públicas suiza Swiss Goal AG por un valor de unos 90.000 euros y que fueron pagadas por «varios donantes de Alemania y otros países europeos». La cantidad no apareció, sin embargo, en el correpondiente informe de responsabilidad del partido, por lo que el Bundestag impuso una multa de 269.400 euros a la AfD, tres veces el monto de la donación, que ahora ha sido ratificada por el Tribunal Administrativo de Berlín.

Ante este tribunal, Meuthen se ha referido a «la falta de conocimiento y experiencia» del personal administrativo de la formación política para justificar el «error». La campaña electoral estatal de 2016 en Baden-Württemberg fue «sin camisa», ha dicho, «no contábamos con una organización profesional». «No hay ninguna razón para creer que yo pudiera actuar ilegalmente», se ha defendido, insistiendo en que creía que todo se hizo de acuerdo con la ley. Ha explicado además que el director gerente de Goal AG, Alexander Segert, era un «buen conocido». Es por eso que pensó en ese momento: «Alexander hizo algunos carteles allí, muy amable por su parte». Segert es vicepresidente del partido conservador SVP en el municipio de Andelfingen y Meuthen asegura que en ese momento no pensó en los costes de su apoyo. Solo a través de los informes posteriores sobre la campaña electoral, según su versión, descubrió lo caras que eran las medidas publicitarias.

En este mismo proceso son analizadas donaciones extranjeras recibidas por Alice Weidel, la jefa del grupo parlamentario en el Bundestag. En la campaña electoral federal de 2017, una compañía farmacéutica suiza transfirió en este caso un total de 132.000 euros al equipo del distrito electoral de Weidel, en Bodensee, en varios tramos, de manera que burlaba los topes establecidos por la ley alemana a las contribuciones a las campañas políticas. Las transferencias tenían un concepto muy concreto, estaban destinadas a «la campaña electoral de Alice Weidel», copresidenta de AfD, cuya residencia familiar está fijada precisamente en Suiza. El dinero fue devuelto más tarde, cuando estalló el escándalo, pero la oficina del fiscal de Constanza insiste en seguir investigando presuntas violaciones de la ley de partidos.

Alexander Gauland, uno de los líderes del partido, ha asegurado que el tesorero de una de las sedes de AfD en el lago Constanza, donde Weidel se postulaba en 2017, «claramente actuó de manera inadecuada». «No creo que ella tenga nada que ver», ha afirmado Gauland, «y no más que un problema estúpido. El dinero se devolvió demasiado tarde, lo admito, pero no éramos conscientes antes de leer las informaciones». Se refería a los artículos publicados por el diario Sueddeutsche Zeitung y la emisora NDR, que atribuyeron las donaciones potencialmente ilegales a una empresa suiza llamada PWS. Pero el tesorero al que acusa fue precisamente quien, sorprendido por las cantidades ingresadas, envió un correo electrónico al responsable de las finanzas del partido solicitando instrucciones. Disculpándose por la pregunta, informa cuidadosamente que «Alice Weidel está recibiendo donaciones electorales de un patrocinador suiza, varios miles de francos suizos por semana» y preguntó «¿a qué debo prestar atención?». «Debo depositar esas cantidades en alguna parte?», «¿debo realizar algún informe o anuncio?». Este correo electrónico no pareció sorprender a su destinatario, Frank Kral, que en su respuesta no pregunta ni por la suma concreta o total de las donaciones, ni por los detalles de la procedencia suiza. Solamente pide que se preste atención a si el dinero va dirigido a la campaña de Alice Weidel o al partido AfD. Si se trata del primer caso, «el dinero debe usarse para la campaña electoral de Weidel”.

Muchas de las aportaciones que hicieron posible el vertiginoso ascenso de Afd en las urnas, procedentes del extranjero, han llegado a Alemania desde Suiza. Según varios medios alemanes, una compañía de publicidad suiza apoyó también con 50.000 euros a Guido Reil, miembro del comité ejecutivo del partido en Renania del Norte-Westfalia durante la campaña electoral regional de 2017. El partido no consideró entonces este dinero como una donación. Pero desde cuentas suizas han podido llegar donaciones de benefactores alemanes cuya identidad queda protegida por el secreto bancario que practica el país vecino. Los medios alemanes han publicado además donaciones de 7,7 millones de euros en 2013 y es conocido el apoyo a AfD de empresas alemanas, a través de los contactos que hace para el partido el empresario y mecenas Hans Wall.