Los demócratas votarán a favor de prohibir a Trump otro ataque contra Irán

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Corresponsal en Washington
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La oposición demócrata a Donald Trump aceleró ayer el procedimiento para aprobar una resolución en la que conmina al presidente a renunciar a cualquier ataque a Irán, recordándole que es el Capitolio quien debe aprobar cualquier intervención armada en el extranjero.

Con una celeridad insólita, la mencionada resolución fue aprobada ayer de urgencia en la comisión pertinente y este jueves se pronunciará sobre ella la Cámara de Representantes en pleno. Aunque la aprueben, los demócratas carecen de los votos suficientes en el Senado para ratificarla, por lo que será únicamente una reprimenda simbólica al presidente.

Según dijo ayer la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, en un comunicado: «La semana pasada, la Administración Trump llevó a cabo un ataque aéreo provocador y desproporcionado contra altos mandos militares iraníes. El Gobierno tomó esa decisión sin consultar antes al Congreso. Estos actos han puesto en peligro a nuestros uniformados, diplomáticos y otros, dado el grave riesgo de un aumento de las tensiones con Irán».

«Desde entonces, el presidente ha dado muestras de que no tiene una estrategia coherente para mantener a salvo a la nación, rebajar las tensiones con Irán y estabilizar la zona», añadió.

La resolución, fechada el 8 de enero, obligaría al Presidente a dar por terminada cualquier intervención militar contra Irán porque «la Ley de los Poderes de Guerra obliga al Presidente a consultar al Congreso en cada caso posible antes de llevar a las Fuerzas Armadas de EE.UU. a nuevas hostilidades».

Los demócratas le recuerdan además al presidente Trump que «el Congreso no le ha autorizado a usar la fuerza militar contra Irán».

Ayer, Trump envió a varios funcionarios a informar al Capitolio, a puerta cerrada, de la operación del viernes para matar al general iraní Qassem Suleimani. Los demócratas criticaron después la falta de detalles de inteligencia que les dieron, entre otros, el ministro de Defensa, Mark Esper, o la directora de la CIA, Gina Haspel. Se les unió algún republicano, como el senador conservador Mike Lee, quien calificó el informe recibido como «uno de los peores de la historia, al menos desde el punto de vista militar».

La Casa Blanca ha dicho que el ataque del pasado viernes en Bagdad contra el genera Suleimani, militar de mayor rango en su país, obedeció a un riesgo inminente de ataques terroristas contra intereses norteamericanos en Oriente Próximo. El Gobierno norteamericano no ha dado más detalles sobre esos inminentes ataques, pero ha responsabilizado al general Suleimani, y las Brigadas Quds que comandaba, de ser responsables de la muerte de hasta 700 soldados estadounidenses en Irak.

La República Islámica vengó el martes la muerte del general con un ataque con misiles contra dos bases en las que sirven tropas norteamericanas en Irak. Aunque los medios estatales iraníes informaron de hasta 80 soldados de EE.UU. muertos, ayer Trump dijo que no hubo ni fallecidos ni heridos.

En lugar de responder con otro ataque, el presidente norteamericano optó por dictar nuevas sanciones económicas contra Irán.