Guaidó prepara una jornada de protestas de calle tras el asalto al Parlamento

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Corresponsal en Caracas
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El presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, ha decidido montar una contraofensiva contra las actuaciones inconstitucionales del régimen de Nicolás Maduro con manifestaciones en la calle. Por ello, anunció la noche del martes una serie de actividades para hoy, mañana y el sábado, que de momento se ha reservado los detalles. La «agenda de lucha 2020» tiene como objetivo derribar las artimañas del Gobierno chavista, después de que el domingo organizó un golpe contra la Asamblea Nacional para evitar la reelección del líder opositor como presidente del Parlamento. La jornada de ese día ha abierto aún más la grieta de la acuciante y dilatada crisis política en Venezuela.

«Vamos a movilizarnos en actividades de calle jueves y viernes. El sábado vamos a la calle. Y el martes vamos todos juntos a la Asamblea Nacional, todo el pueblo de Venezuela a la Asamblea Nacional. Vamos a cambiar Venezuela, vamos a lograr abrir las puertas de la libertad y de la democracia», dijo Guaidó el martes en un intento de reavivar las protestas en el país suda-mericano. Esta no sería la primera vez que la oposición pide movilizarse por un ataque de Maduro contra la Asamblea Nacional.

En 2017, el choque institucional dio paso a una de las revueltas callejeras más cruentas en el país cuando el Tribunal Supremo (TSJ) declaró en desacato al Parlamento por haber incorporado a tres legisladores (del estado Amazonas) que habían sido impugnados por supuestas irregularidades. Durante 134 días los opositores protestaron en las calles para rechazar las sentencias del TSJ, en las que se atribuía las funciones de la Cámara y extendía los poderes de Maduro. Más de 160 personas fueron asesinadas y 3.000 detenidas.

Las fuerzas de la oposición rechazaron la investidura de facto de Luis Parra, un diputado de 41 años, expulsado de Primero Justicia, uno de los partidos más emblemáticos de la oposición, tras haber sido supuestamente comprado por el chavismo por un millón de dólares y traicionar a Guaidó en la elección de la Junta Directiva del pasado 5 de enero, en la que el presidente interino buscaba repetir como jefe del órgano legislativo. Parra, que hasta la semana pasada era un personaje desconocido, es ahora un protagonista de la crisis política del país y uno de los rivales de Guaidó. La polémica envolvió al diputado cuando el portal de investigación Armando.info lo señalara en diciembre pasado por haber intercedido ante organismos internacionales a favor de empresarios afines a Maduro para que quedaran exonerados de investigaciones por casos de corrupción.

Mínimo necesario

Esta traición desató la ira de la oposición y Guaidó luchó una batalla campal dentro de la Asamblea para tomar posesión de su cargo y logran ser reelegido con cien votos favorables de la bancada opositora, un número que lo legitima como líder de la Cámara y presidente interino por segundo año consecutivo, a diferencia de Parra, que no ha publicado la lista de los diputados que votaron por él. Para asumir el cargo, un diputado debe obtener un mínimo de 84 votos para quedar electo como presidente, según lo señala el Reglamento de debate. El mismo Parra ha dicho que logró 81, y entre el chavismo hay contradicciones con el total de aprobaciones. Venezuela vive entonces otra lucha de poder, en la que dos políticos, uno legitimado y otro manipulado por el régimen, han sido nombrados como presidentes de la Asamblea Nacional.

Las fuerzas represoras del régimen no solo han impedido a Guaidó la entrada al Parlamento, sino que también han acordonado los alrededores del Palacio Legislativo para evitar que los cien diputados que respaldaron a Guaidó tengan acceso a los espacios de debate. Pero esa no ha sido la única denuncia de la oposición. En la madrugada del domingo, el servicio de inteligencia (Sebin) irrumpió en el Hotel Paseo Las Mercedes, ubicado al este de Caracas, donde los diputados opositores se encontraban alojados. La excusa que tuvieron los funcionarios fue la supuesta búsqueda, por más de una hora, de un artefacto explosivo, aunque los legisladores denunciaron que la intención era amedrentarlos para evitar que asistieran al Parlamento a votar por la reelección de Guaidó.

El lunes por la noche ocurrió algo similar. Efectivos de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), la Dirección de Contrainteligencia Militar (Dgcim), la Dirección de Investigaciones Penales (DIP) y la Guardia Nacional llegaron al hotel en el momento que Guaidó y 96 diputados estaban reunidos preparando la sesión del martes. Los funcionarios tocaron la puerta de todas las habitaciones para constatar quién las ocupaba. Esa fue razón suficiente para que el régimen ordenara el cierre del hotel por cinco días, a lo que Guaidó lo calificó de «acoso» y «hostigamiento».

De inmediato, el Comisionado Presidencial para los DD.HH., Humberto Prado, envió un informe a la Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet y al Secretario Ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Paulo Abrao, explicando el asedio y la intimidación.

Contra la Prensa

La Prensa también ha sido blanco de ataques tanto por la Guardia Nacional y la Policía Nacional, que ha impedido el acceso al Parlamento y el libre ejercicio del periodismo en la tensa jornada. Los colectivos o civiles armados y apoyados por el chavismo, también han agredido verbal y físicamente a los periodistas que se encontraban en los alrededores de la Asamblea. ABC pudo presenciar el momento en el que una turba de colectivos dispersaron y golpearon a los periodistas. Dos periodistas fueron atacados por los sujetos, quienes fueron despojados de sus pertenencias y de sus equipos de trabajo. El resto de la Prensa tuvo que abandonar el lugar por las amenazas.

La ilegítima y fraudulenta Junta Directiva de Parra aprobó en una sesión sin quorum la creación de una comisión que intentará rescatar el orden constitucional del órgano legislativo. Otro de los puntos debatidos fue la distribución de la gasolina en el país, las medidas cautelares para presos políticos y un ajuste salarial para los trabajadores. Esta sesión se desarrolló mientras fuera del hemiciclo Juan Guaidó buscaba las formas de entrar ante el impedimento de la Policía militar. La sesión, encabezada por Parra, fue interrumpida cuando los diputados opositores entraron a la fuerza para ocupar sus escaños y ratificar a Guaidó como presidente. De hecho, una diputada increpó a un colectivo que ocupaba un asiento y le pidió su credencial que no mostró porque no poseía.

Por su parte, el líder opositor ha dicho que trabajará para que en Venezuela no haya más censura. Anunció el nombramiento de una junta ad hoc para la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), para que no siga aplicando la censura sobre los medios independientes venezolanos. Además, informó que designará en los próximos días nuevos embajadores en Bolivia, El Salvador y Uruguay. Sobre el caso de su representante diplomática en Argentina, Elisa Trotta, a quien el Gobierno de Alberto Fernández le retiró sus credenciales, el presidente interino dijo no haberle sorprendido la actuación del mandatario argentino por su cercanía ideológicas con NIcolás Maduro.