Boris Johnson insiste en descartar una nueva prórroga del Brexit

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Bruselas
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La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió ayer al Reino Unido que aún quedan por delante «conversaciones difíciles» en las negociaciones para el establecimiento de las nuevas relaciones con la UE y que el tiempo previsto para resolverlo podría no ser suficiente. Durante este año debe concluirse un proceso inédito para determinar cómo serán los intercambios comerciales y la cooperación del Reino Unido con el bloque del que ha decidido separarse. Bruselas prevé que puedan encontrarse dificultades, debidas esencialmente al hecho de que los británicos todavía no han definido qué fórmula específica pretenden obtener.

El mensaje de Von der Leyen, que ayer se desplazó a Londres para entrevistarse con el primer ministro británico Boris Johnson, tenía como objetivo aclarar las cosas en este sentido, ante la pretensión del líder conservador de excluir incluso legalmente cualquier posible prórroga. El resultado de esta gestión ha sido bastante decepcionante, porque una vez que la dirigente europea había dejado Londres, el portavoz de Johnson se encargó de dejar claro que «para preservar la certeza ante la opinión pública» seguía descartando categóricamente esa prórroga.

Pese a todo, esa primera reunión sobre la próxima ronda de conversaciones ha sido definida formalmente como positiva. Según Londres, ambis líderes expresaron sus aspiraciones genéricas de «un acuerdo basado en la cooperación amistosa, la historia compartida, los intereses y valores». Los dos hicieron un esfuerzo para para dejar a un lado las amargas divisiones de los últimos tres años, y Ursula von der Leyen describió la reunión como el comienzo de una nueva era de «viejos amigos y nuevos comienzos».

Pase lo que pase, lo único que está claro en estos momentos es que el 31 de enero, es decir, dentro de poco más de un par de semanas, el Reino Unido dejará de ser miembro de la Unión Europea. La bandera azul con las 12 estrellas será arriada de los edificios oficiales británicos donde ahora ondea, pero el propio tratado de retirada ya prevé que hasta fin de este año la situación no cambiará ni para el comercio ni para los bancos ni para los ciudadanos, para dar tiempo a que se negocie el marco de las relaciones futuras de acuerdo con las aspiraciones británicas y las condiciones de los europeos. En ese periodo transitorio, en el que el Reino Unido estará definitivamente fuera de las instituciones, habría habido tiempo suficiente para esa negociación si el tratado de salida se hubiera ratificado, como estaba previsto, hace un año.

Periodo de transición

En una conferencia previa en la London School of Economics, donde estudió en su juventud, la presidenta de la Comisión reconoció que el 31 de enero será un «día duro y emotivo», pero ha insistido en que la UE está dispuesta a ofrecer un acuerdo comercial que incluya cero aranceles, cero cuotas y cero «dumping» como parte de un acuerdo eso irá «mucho más allá del comercio y tiene un alcance sin precedentes», para mantener a este país en la órbita estratégica europea. Pero al mismo tiempo, Von der Leyen también advirtió que el Reino Unido no puede esperar mantener la libre circulación de bienes y servicios sin la libre circulación de personas. La realidad es que en el futuro habrá una «asociación más distante» entre el Reino Unido y la UE. «La verdad es que nuestra asociación no puede y no será la misma que antes. Y no puede ni será tan cercana como antes, porque cada opción tiene sus consecuencias».

Pero existe una posibilidad enorme de que «sin una extensión del período de transición más allá de 2020, no se puede garantizar que vayamos a estar de acuerdo en cada aspecto de nuestro nueva asociación» cuando se agote el plazo, lo que volvería a dejar las cosas igual que cuando se temía la posibilidad de un Brexit sin acuerdo a causa del bloqueo en el Parlamento británico.

El principal problema es que los británicos todavía no han sido capaces de definir exactamente qué modelo quieren, más allá de las fantasías sobre su idea de quedarse con las cosas que les gustan, sin tener que pagar por las que no les complacen tanto. La verdad es que si no se ponen de acuerdo primero sobre a dónde quieren llegar, es difícil que la UE les pueda acompañar y menos con un horizonte temporal tan limitado. Y menos aún si durante este tiempo, el Reino Unido decide a su vez iniciar otras negociaciones entrecruzadas con socios como Estados Unidos, como probablemente sucederá.

Se espera que en los próximos días el Parlamento británico tramite por fin la legislación para su desconexión de la UE al aprobar el acuerdo de salida, que antes de su entrada en vigor ha de ser ratificado también por el Parlamento Europeo.