En Ecuador, el 35 % de los asambleístas se ‘cambió de camiseta’

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Quito –

El resquebrajamiento de los bloques legislativos ha sido la constante en la Asamblea Nacional desde que se instaló el actual periodo en mayo de 2017. El 35% de asambleístas abandonaron las tiendas políticas que los llevaron a sus curules y pasaron a integrar nuevos grupos o armar otras bancadas.

Una de las agrupaciones más afectadas fue Alianza PAIS y sus aliados, cercanos al mandatario Lenín Moreno.

Esta llegó con 74 legisladores, pero que a inicios de enero de este año tiene 42, incluyendo a tres que son temporales pues reemplazan a Soledad Buendía y Carlos Viteri, quienes están refugiados en la Embajada de México en Ecuador tras el paro de octubre; y a Yofre Poma, sentenciado por paralización de servicios públicos en el paro.

Buendía, Viteri y Poma son parte ahora de la bancada de la llamada Revolución Ciudadana, afín al expresidente Rafael Correa, que tiene a 30 legisladores.

Los asambleístas Kharla Chávez, Karla Cadena y Carlos Bergman han mantenido una actuación intermitente frente a los proyectos y planteamientos del oficialismo.

Algunas veces actúan junto al correísmo, otras veces apoyan al morenismo.

El bloque de la Revolución Ciudadana surgió a mediados del 2017, a raíz de la ruptura con Moreno, por considerar que “traicionó el proyecto político revolucionario”.

El procesamiento judicial del exvicepresidente Jorge Glas y la vinculación penal de Correa en el proceso por el secuestro del activista Fernando Balda y ahora dentro del denominado caso Sobornos 2012-2016 endurecieron la oposición del correísmo frente al morenismo.

Juan Lloret (RC) afirma que el correísmo es la única bancada de oposición en el Parlamento, y que cada vez crece en su número, pues de 29 legisladores iniciales llegaron hasta 33, porque hubo algunas renuncias de colegas de AP para asumir candidaturas locales; pero con el caso de sus coidearios en la Embajada de México y la detención de Poma en el paro quedaron en 29.

Considera que la RC es el bloque más grande, porque si bien el oficialismo tiene en lista a más de 40 asambleístas, en realidad hay tres facciones que se muestran al momento de la votación. Anuncia una férrea oposición en el 2020 y avizora un cambio en las demás bancadas, que buscarán un acomodo electoral para el 2021, y eso implicaría abandonar al Gobierno.

El bloque socialcristiano actúa de forma disciplinada, por ello es que en el último trimestre de 2019 expulsó al legislador Boris Estupiñán, representante de Esmeraldas, por no acatar las disposiciones del partido frente al proyecto urgente de reforma tributaria.

El PSC también llevó a su bancada a Raúl Auquilla, que llegó con CREO.

CREO sufrió seis bajas incluidas las alianzas; SUMA, cinco; ID, dos; y una el PSP.

Tampoco los 42 legisladores que se sientan en el lado de Alianza PAIS-aliados están firmes. El panorama preelectoral que enfrenta el país llevaría a varios legisladores a definirse frente al Gobierno y buscar nuevos nichos políticos en sus provincias.

Dentro de AP existen grupos; para Fafo Gavilánez, coordinador de la agrupación, eso demuestra que hay diferencias de criterios y que se las respeta, pero destaca que están consolidados ya que César Litardo, presidente de la Legislatura, ha demostrado el liderazgo dentro del bloque, aunque existen complicaciones con los aliados por “situaciones personales”.

En el 2020, añade, será necesario llegar a acuerdos con base en el diálogo, pero pensando en dejar un país sustentable manteniendo la dolarización en momentos críticos del país.

Acuerdos políticos y casos de diezmos alentaron dispersión

Del lado de los asambleístas, los acuerdos políticos con el Ejecutivo se reflejan en las votaciones en la Asamblea.

Del otro lado, según los propios legisladores, los compromisos se derivan en cuotas políticas en las provincias a las que pertenecen; y hasta en el estancamiento en las investigaciones que se iniciaron en el 2018 sobre al menos 17 casos de cobro de ‘diezmos’ que involucrarían a asambleístas.

Ángel Sinmaleza, representante de Bolívar, revela que no ha logrado articular el trabajo con sus colegas de SUMA, y por ello ahora vota de manera independiente; además porque tienen compromisos de provincia, y que esos “compromisos los hacemos con el prefecto, Vinicio Coloma. Hay compromisos con el Ejecutivo y de alguna manera nos comprometen una forma de votación”, subraya.

Esos compromisos lo llevaron a apoyar, añade, temas como leyes económicas urgentes y presupuesto. Entonces ha votado junto a la bancada de Gobierno, Alianza PAIS (AP), aunque aclara que no se cambiará a ese grupo político porque no le convence su ideología, y no quiere que se diga que se pasó al Gobierno por captar direcciones provinciales.

Fabricio Villamar (antes de CREO), el principal denunciante del caso Diezmos, afirma que el estancamiento de los procesos de investigación de los asambleístas ‘diezmeros’ en la Fiscalía General evidencian negligencia o presiones políticas para que no prosperen, porque el año que tenía la entidad para investigar ya concluyó.

“No sorprendería que algunos procesos contra legisladores sean archivados”, dice. (I)