Los chavistas dan un golpe contra la Asamblea Nacional y apartan a Guaidó

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Caracas
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El régimen de Nicolás Maduro secuestró ayer la sede del Parlamento venezolano para impedir la reelección de Juan Guaidó como jefe de la Cámara presidente interino. El chavismo, como es costumbre, dio un auténtico golpe contra la Asamblea Nacional de mayoría opositora cuando prohibió la entrada a la sede legislativa de los diputados no oficalistas y proclamó sin el quorum y los votos requeridos a una nueva Junta Directiva sin la presencia del actual presidente de la Asamblea quien se había postulado para un segundo año de gestión.

Mientras Guaidó luchaba junto a más de 40 diputados contra los piquetes de la Policía y la Guardia Nacional que tenían bloqueados los accesos al Palacio Legislativo, dentro del hemiciclo se celebrara el ascenso de Luis Parra a la presidencia de la Asamblea. La falsa Junta Directiva está conformada por Franklyn Duarte en la primera vicepresidencia; José Gregorio Noriega -expulsado recientemente de las filas de Voluntad Popular por haber aceptado multimillonarios sobornos del chavismo- en la segunda vicepresidencia y Negal Morales como secretario aunque aún está por confirmar.

Todos ellos recibieron pagos de hasta un millón de dólares por parte del régimen para votar en contra de Guaidó, una maniobra que fue llamada «Operación Alacrán Rojo». La instalación de la nueva junta necesitaba 84 votos (la mayoría absoluta), pero los chavistas que apenas sumaban 55 escaños y algunos de los conspiradores de la oposición representantes de las minorías que suman 9 escaños abrieron la sesión y sin llegar al quorum votaron por la candidatura de Parra.

Los traidores

«El supuesto opositor (por Parra) tiene los votos de los chavistas, así que no es ningún opositor», dijo Guaidó a las afueras del Parlamento y aseguró que «hoy vimos la complicidad de un grupo de traidores, pero vamos a instalar el Parlamento», afirmó.

Las sesiones especiales para renovar la Junta Directiva de la Asamblea Nacional deben realizarse el 5 de enero de cada año, y esta fecha ha sido respetada por la oposición desde que en el año 2016 tomó las riendas de la Asamblea, tras arrasar en las elecciones de diciembre 2015 y dejar al chavismo sin poder legislativo. Pero este año fue completamente diferente, y por órdenes de Maduro, la oposición ha quedado a un lado y sin derecho a votar. Guaidó intentará buscar su reelección en una sesión especial convocada para las 22.00 hora española, en la sede del diario «El Nacional», en Caracas.

El Gobierno metió su pezuña autoritaria para no permitir un Gobierno interino y atornillarse al poder. Desde muy temprano, la Guardia Nacional y la Policía Nacional acordonaron las calles adyacencias al lugar e impidieron el paso de la prensa, de diputados, del cuerpo diplomático, e incluso del propio Guaidó. El líder opositor logró atravesar dos piquetes de la GNB, luego de quedar retenido por más de dos horas en uno, y el segundo lo pasó entre empujones y agresiones de los funcionarios del Estado. Sin embargo, su entrada al hemiciclo de sesiones fue impedida por otro grupo de funcionarios que lo agredieron cuando intentó saltar la verja del Parlamento.

La esposa de Guaidó, Fabiana Rosales, que quedó atrapada en uno de los piquetes de la Policía, dijo a ABC que «una vez más (el régimen) violan la voluntad del pueblo, una vez más atropellan a los diputados. No nos dejaron pasar porque no tienen los votos para ganar hoy la presidencia de la Asamblea Nacional. Aquí estamos los que no se vendieron y nadie se va a rendir».

El diputado Biagio Pilieri, líder de la minoritaria fracción 16J (de la radical María Corina Machado) reprochó a la junta directiva saliente que dejara incorporar a los diputados del chavismo en septiembre pasado, tras dos años ausentes: «Se trató de una trampa, era la entrada de un Caballo de Troya en el Palacio Legislativo porque no venían a nada bueno», resaltó.

Todo apunta a que el plan del Gobierno chavista salió tal y como lo diseñaron, y le han dado razones al Gobierno interino, presidido por Juan Guaidó, no solo para rechazar una Junta Directiva sin el respaldo del voto, sino también para denunciar una vez más la usurpación de poderes. Pero Guaidó buscará cualquier forma para revertir el golpe y hacerlo por la vía legal. El líder opositor necesita el cargo de jefe del Parlamento porque constitucionalmente es el único requisito que le da el derecho para continuar como presidente encargado de Venezuela.