Trump eleva al máximo la tensión con Irán al matar a un general en un ataque

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Corresponsal en Washington
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La orden de Donald Trump de matar con un ataque aéreo al general Qassem Suleimani, el militar más poderoso e influyente en Irán, ha elevado la tensión entre Washington y Teherán hasta niveles no vistos desde la revolución islámica de 1978 y la toma de rehenes posterior, algo que ha provocado la protesta no sólo de buena parte de la comunidad internacional sino también de la oposición demócrata al presidente norteamericano. Adversarios desde hace cuatro décadas, Estados Unidos e Irán nunca han estado tan cerca de la guerra como lo están después de este ataque

El presidente Trump autorizó la operación en la tarde del jueves desde su residencia en Florida, donde ha pasado las festividades de año nuevo. Ya de madrugada en Irak, un dron (avión no tripulado) sobrevoló la carretera del aeropuerto de Bagdad y disparó un misil a un vehículo en el que viajaba Soleimani, jefe de las temidas Brigadas Quds, la unidad de acción en el extranjero de la Guardia Revolucionaria. El general murió en el acto, junto con su acompañante, Abu Madi al Muhandis, el líder de las Brigadas de Movilización Popular, una amalgama de milicias proiraníes en Irak.

Sin pedir autorización al Capitolio ni informar antes a los líderes demócratas, el presidente Trump tomó en unos minutos la decisión más importante en política exterior y militar de toda su presidencia, de mayores consecuencias que la misión de octubre contra el líder del «califato» y el grupo terrorista Daesh, Abu Bakr al Bagdadi. Al fin y al cabo, como destacaron ayer los aliados y detractores del presidente, el general Suleimani y sus Brigadas Quds tienen presencia por medio de aliados y satélites en casi todo Oriente Próximo, desde Líbano hasta Yemen.

Según dijo ayer el propio presidente Trump, y reafirmaron tanto el Pentágono como la diplomacia norteamericana, a Suleimani se le considera responsable de casi 700 muertes de soldados estadounidenses en la guerra de Irak (2003-2010) y de ataques recientes como un bombardeo en la localidad iraquí de Kirkuk en el que murió un contratista con nacionalidad norteamericana, además del asalto a la embajada de EE.UU. en Bagdad del pasado 31 de diciembre.

Odiado y temido

«El general Qassem Soleimani ha matado o herido a miles de americanos durante un largo periodo de tiempo, y estaba planeando matar a muchos más, pero fue sorprendido en el intento. Era alguien directa e indirectamente responsable de la muerte de millones de personas incluidos muchos manifestantes a los que mató en Irán. Aunque Irán no lo va a admitir, a Suleimani se le odiaba y se le temía dentro del país», dijo ayer el presidente.

Después de que la República Islámica de Irán prometiera responder a la muerte de Suleimani, describiéndola como una declaración de guerra, el servicio diplomático estadounidense ordenó a todos los ciudadanos norteamericanos que evacúen Irak de forma inmediata. El Pentágono también ha ordenado el refuerzo en la seguridad de su embajada en Bagdad, que asedió brevemente una turba de manifestantes, y ha aumentado en 3.500 el número de tropas en bases de la región, especialmente en Kuwait.

A pesar de que Suleimani fue en vida responsable de graves ataques contra soldados y civiles estadounidenses, e instigó y ejecutó las injerencias de Irán en conflictos como los de Siria y Yemen, donde los civiles han muerto por decenas de miles, los demócratas se esforzaron ayer por distanciarse del presidente Trump, al que condearon por temerario e inconsciente. El más ácido en sus críticas fue Joe Biden, que fue vicepresidente entre 2009 y 2017 y que ahora se presenta a las primarias para la presidencia. «El presidente ha lanzado dinamita en un polvorín», dijo en un discurso.

Sin lugar a dudas, la decisión de Trump fue inesperada. No hay constancia de que el Gobierno de EE.UU. hubiera intentado matar antes al general de mayor rango y con más poder en Irán. En junio, cuando la República Islámica derribó un ‹dron› estadounidense en aguas del golfo Pérsico, el presidente norteamericano autorizó una respuesta con misiles. Sin embargo, al ser informado de que en ese ataque moriría una decena de personas, todos militares iraníes, Trump lo abortó, alegando después que no quiere abrir más conflictos en Oriente Próximo.

Giro en el acuerdo nuclear

Lo que sí ha hecho Trump en sus tres años de presidencia es deshacer toda la política de concordia y acercamiento hacia Irán de su antecesor en el cargo, Barack Obama. Si Obama negoció, con la ayuda de Europa, un acuerdo de desnuclearización con levantamiento de sanciones incluido, Trump se salió de él unilateralmente y ha reanudado la asfixia económica del régimen de los ayatolás, alineándose de nuevo con Israel, que lleva años advirtiendo de la creciente beligerancia de Irán.

Desde el punto de vista de la inteligencia norteamericana, el general Suleimani fue el responsable de consolidar el poder de Hizbolá en Líbano y Hamás en Gaza; de afianzar a Bashar al Assad en el poder en Siria a costa de cientos de miles de vidas de civiles; de mantener abierta la guerra civil en Yemen con el apoyo a los hutíes, y, más recientemente, de convertir a Irak en un satélite y teatro secundario de operaciones de Irán. EE.UU. mantiene a 5.000 soldados en territorio iraquí.