Miles de iraquíes marchan al grito de «Muerte a América» en el funeral por el general Suleimani

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Bagdad
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Decenas de miles de personas marcharon este sábado en Bagdad para rendir tributo al poderoso general iraní Qassem Suleimani, y jefe adjunto de las Fuerzas de Movilización Popular de Irak, Abu Mahdi al Muhandis, muertos en un ataque con un dron de Estados Unidos este viernes. Durante la procesión, que abre unos funerales que durarán varios días, se escucharon gritos de «Muerte a América».

El primer ministro en funciones de Irak, Adel Abdul Mahdi, encabezó el acto, secundado por el ex primer ministro Nuri al Maliki, y un nombre particularmente destacado: el sustituto del fallecido Al Muhandis, el jefe de la Organización Bard, la rama militar del Consejo Islámico de Irak, Hadi al Amiri.

Tras ellos, la multitud ha avanzado entre gritos de rabia contra Estados Unidos y cánticos de «Muerte a América», a la que han descrito como «el peor Satán», según informa la agencia de noticias kurda Rudaw.

La procesión en Irak tiene una envergadura de «funeral de Estado», dada la importancia de la figura de Soleimani entre la sociedad chií de Irak, informa Ep.

Repatriación del cuerpo a Irán

El cuerpo de Suleimani será repatriado a Irán donde, ya el domingo, tendrá lugar una nueva ceremonia en otro recinto sagrado, el mausoleo del imán Reza, donde sus restos mortales descansarán durante un día entero antes de la despedida final en Teherán, el próximo lunes. El martes, el cuerpo de Soleimaini será enterrado en su provincia natal de Kerman, según informa la agencia de noticias iraní Tasnim.

Ambos comandantes murieron junto a otras ocho personas por el ataque desencadenado por un avión no tripulado MQ-9 Reaper del Ejército estadounidense cerca del aeropuerto internacional de Bagdad, en una escalada de tensión sin precedentes en los últimos 40 años entre Estados Unidos y la república islámica.

Soleimani era una figura fundamental para entender la presencia de Irán en los principales conflictos de la región y como brazo ejecutor de la política del líder supremo de la República Islámica, Alí Jamenei. El ayatolá ha reconocido que se trata de una «amarga pérdida» para Teherán y ha prometido «venganza».