La verdadera razón por la que Cuba nombró a Manuel Marrero primer ministro

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Corresponsal en La Habana
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No importan las reformas constitucionales, y que estas solo hayan servido de maquillaje o hábil manejo de tramoya en política exterior ante los cambios políticos en Latinoamérica: Cuba sigue siendo un régimen esencialmente dirigido por los militares que controlan el Partido Comunista (PCC).

Con la designación de Manuel Marrero Cruz como primer ministro el pasado 21 de diciembre durante la IX Legislatura de la unicameral Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), quedó en evidencia que Raúl Castro -primer secretario del PCC- es quien toma «las decisiones trascendentales» en la isla, como había asegurado el propio Miguel Díaz-Canel durante su discurso de investidura como presidente de los consejos de Estado y de Ministros en abril de 2018.

Arquitecto de profesión, de 56 años edad y de grado militar coronel, Marrero Cruz fue designado en 2004 ministro de Turismo -sector prácticamente controlado en su totalidad por las Fuerzas Armadas (FAR)- por el fallecido dictador Fidel Castro. Sería uno de los ministros que heredó Raúl Castro de su hermano, y que Díaz-Canel ratificaría en abril 2018, cuando también quedaría electo como diputado de la ANPP.

Antes de ser elegido como titular de la cartera ministerial en 2004, Marrero Cruz había sido inversor en el Grupo Gaviota en la construcción de los hoteles Río Luna y Río Mares. Luego fue designado como subdelegado del Grupo Gaviota para las provincias orientales. Durante el año 1996 fue nombrado director general del complejo hotelero Varadero Azul y tres años más tarde vicepresidente primero del Grupo Gaviota, del que fue presidente desde 2001 hasta su elección como ministro de Turismo.

El Grupo Gaviota es una empresa propiedad del conglomerado de los militares Gaesa, dirigido por Luis Alberto Rodríguez López-Callejas -exyerno del general Raúl Castro-, que administra la mayor parte del sector hotelero en la isla. Por la experiencia y trayectoria de Manuel Marrero Cruz en el Grupo Gaviota, su designación como primer ministro podría significar «una mayor presencia de los militares en el eje del poder del Estado».

El propio Díaz-Canel expresó que la propuesta de Marrero Cruz como primer ministro fue «aprobada anteriormente por el Buró Político del Comité Central del PCC», del cual el general Raúl Castro es su secretario general hasta 2021.

Con la designación que nadie había previsto, la de Marrero Cruz como primer ministro, quedó demostrado «que el hombre fuerte en Cuba sigue siendo el coronel Luis Alberto Rodríguez López-Callejas», señaló por su parte el periodista y escritor Carlos Alberto Montaner.

«Con su sorpresivo nombramiento como primer ministro, el consorcio de los militares estaría haciendo su movimiento público más claro, mostrando abiertamente su posición clave dentro del régimen cubano».

Tras su designación, en su cuenta de Twitter Marrero Cruz escribió: «Mil gracias a Raúl, al Partido, al presidente Díaz-Canel, al presidente Lazo y a los diputados que en representación de todo el pueblo han confiado en mí para esta alta responsabilidad. Vamos a ejercer un Gobierno por el pueblo y para el pueblo».

Montaner: «Otro escalón burocrático»

En opinión de Montaner, la idea de recuperar el cargo de primer ministro -abolido durante las reformas constitucionales impuestas por el fallecido dictador Fidel Castro en 1976- es «crear otro escalón burocrático para que solo el PCC tenga el control del país cuando desaparezca Raúl Castro».

«Elige a un civil como primer ministro, como antes hizo con Díaz-Canel, pero el centro del poder político y económico seguirá estando en las manos de los generales», acotó Montaner en referencia a que uno de los viceministros primeros que tendrá Marrero Cruz es Ramiro Valdés, comandante de la Revolución y miembro de la llamada «generación histórica».

Para el economista Orlando Freire Santana, un dato revelador de los nexos que une el nombramiento de Marrero Cruz como primer ministro y los militares se remonta a los tiempos en que el general Raúl Castro asumió el poder tras la enfermedad de Fidel Castro: «Raúl le exigió a Marrero que todos los meses entregara un informe acerca de la marcha de ese importante sector de la economía cubana».

«Y al parecer, Marrero cumplió con proverbial disciplina semejante encargo. Así se habría ganado la confianza del menor de los Castro, quien además lo consideraría como el funcionario obediente que dirigiría el Gobierno sin hacerle sombra a Díaz-Canel. Porque, a todas luces, Díaz-Canel parece dispuesto a continuar en todas partes y a toda hora, sin delegar funciones».