Bebé, entre 70 quemados por pirotecnia en festejos

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Sophie Melgar, de 10 meses, tiene su mano izquierda con ampollas y quemaduras de tercer grado luego de que apretara un chispeador que su padre sostenía durante la madrugada del primer día del 2020.

Lisette Salgado, madre de la pequeña, explicó que su esposo quiso mostrarle las chispas y lo encendió, sin embargo Sophie, en su inocencia, logró agarrarlo con fuerza y en la desesperación de quitárselo, su padre lo jaló y le provocó otras quemaduras profundas en la mano.

“Yo escuché un grito intenso de mi hija, vi su manito roja, se le veían las capas de la piel, la grasita. Intenté ponerle una tajada de tomate pero seguía llorando desesperada. La llevé a un hospital en Durán, ahí la revisaron y medicaron pero no veía mejora”, dijo.

Agregó que la trasladó al hospital Roberto Gilbert en donde le indicaron que debido a las quemaduras de tercer grado deberán someterla a cirugía de injertos de piel.

En esa institución hay cinco pacientes afectados por pirotecnia en este año. A estos se suman a 59 personas con quemaduras de pirotecnia en festejos de fin de año en la zona 8 (Guayaquil- Durán y Samborondón). Y en el hospital de los Ceibos, del IESS, existen seis pacientes por estos caso. Es decir, más de 70 personas, entre niños y adultos, que acudieron por emergencias debido a la pirotecnia.

Ana Soria, coordinadora de la Unidad de Quemados del hospital Roberto Gilbert, explicó que se debe tener cuidados con todo tipo de pirotecnia, este año hubo casos de lesionados con juegos de luces como los volcanes, luces de bengala, chispeadores, entre otros.

“Ningún juego artificial es inofensivo, todos tienen pólvora. Quién se imagina una bebé afectada por pirotecnia, la motricidad de ellos está en desarrollo, son vulnerables”, dijo.

Piedad Castillo, abuela de un niño de 6 años, explicó que en los primeros minutos del año, su nieto jugaba con unas luces de bengala con un vecino, en la ciudadela Caracol, en el norte.

Al prenderla con ayuda del otro niño, el artefacto no disparó las luces, por lo que su nieto la volteó para ver y salió con fuerzas las chispas lo que lastimó su cara y ojos.

“Le hicieron una limpieza profunda en los ojos, le sacaron la pólvora, le revisaron y la oftalmóloga me dijo que si no se recupera la cornea podría perder la visión. Imagínese un niño tan pequeño ciego por esa maldita pirotécnia”, lamentó entre lágrimas la mujer.

Mientras que otro niño de 10 años fue lastimado su rostro con las luces del volcán. Su padre contó que las chispas salieron del lado contrario y por más que intentó cubrirse lo lastimaron. El hecho fue en la cooperativa Juan Montalvo.

A su vez, en el hospital de los Ceibos, un hombre y cinco niños fueron intervenidos. William, de 39 años, sufrió quemaduras en el brazo y rostro en la quema del monigote.

“Destapó el frasco de gasolina cerca de los años viejos que ya estaban quemándose y, de manera instantánea, él tenía fuego. Tuvo que rodar en el piso , ser trasladado a emergencias”, dijo su esposa, Maritza. (I)

Evitar pirotecnia

Ya que la quema de años viejos se da hasta mediados de enero, médicos pidieron a los padres que no permitan la manipulación de estos artefactos para evitar nuevas desgracias.

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