El «martir vivo» ya no lo está

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«Si Irán y sus aliados escalan la tensión de nuevo, Estados Unidos no puede descartar que su Guardia Revolucionaria desplegada en Siria sea un objetivo. Israel ha mostrado cómo se hace eso. Suleimani, el autor de acciones antiamericanas que se remontan a la guerra de Irak, también puede ser un digno objetivo. Ciertamente tiene la sangre de suficientes americanos en sus manos.» Esta cita es del editorial publicado por «The Wall Street Journal» el 1 de enero. A las 48 horas Suleimani estaba muerto. Él estaba al frente de una operación en Irak cuyo objetivo era atacar a objetivos norteamericanos para terminar de convencer al presidente Trump de que no era tan mala idea retirar sus tropas del país. Parece ser que el inquilino de la Casa Blanca no lo veía exactamente así.

Como jefe de la Fuerza Quds, la unidad de elite de los Guardianes de la Revolución, responsable de operaciones en el extranjero, él está detrás de las alteraciones de orden público en Irak que han empezado a lenvantar a la población contra los iraníes. Incluidos númerosos chiíes. En octubre hubo cientos de muertos provocados por el incendio de los consulados iraníes en las ciudades santas chiíes de Karbala y Najaf.

Suleimani jugó un papel decisivo en la guerra de Siria donde logró dar un giro a la suerte del presidente Assad cuando estaba al borde de la derrota. Ahora intentaba hacer lo mismo en Irak para demostrar que el expansionismo de Irán en la región es imparable y su enemigo, EE.UU. es derrotable.

Suleimani ha sido largo tiempo el objetivo de EE.UU., que le atribuye la muerte de miles de soldados norteamericanos. En una carta a Robert Gates, secretario de Defensa con Bush padre y con Obama, el general David Petraeus describió a Suleimani como «la verdadera encarnación del mal». Quizá por ello el líder supremo de la Revolución Islámica, el ayatolá Alí Jamenei describí al general Soleimani como «el martir vivo de la Revolución». Pues va a ser que ya no lo está. Es un buen día para Occidente. Uno de nuestros más fieros enemigos ha caído. Hoy todos somos más libres.

Ramón Pérez-MauraRamón Pérez-MauraArticulista de OpiniónRamón Pérez-Maura