Así ordenó Trump el ataque contra el general iraní Soleimani

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Donald Trump pasó la mañana del segundo día del año 2020 en su campo de golf en West Palm Beach (Florida), después de hablar brevemente con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, con quien, según la Casa Blanca, habló de la «necesidad de rebajar la tensión» en Oriente Próximo para proteger a civiles.

Pasadas las 15.00, hora local, el convoy del presidente abandonó el complejo de golf, después de recibir noticias de sus asesores de que los acampados frente a la embajada de Estados Unidos en Bagdad comenzaban a retirarse tras haber roto el perímetro de seguridad y haber provocado daños materiales. Unas horas antes, el presidente había acusado a Irán de instigar esas protestas, que habían obligado a los diplomáticos norteamericanos en un búnker durante casi dos días.

Ya en su mansión en Mar-a-Lago, a la que el presidente suele referirse como «La Casa Blanca del Sur», el presidente fue informado de un dato de inteligencia crucial: el general iraní Qassem Soleimani, máximo responsable de las Brigadas Quds, una de las personas con mayor poder en la República Islámica, volaba a Bagdad e iba a ser recibido en el aeropuerto en unas horas por Abu Madi al Muhandis, el líder de las Brigadas de Movilización Popular, una amalgama de milicias proiraníes en Irak.

Era una oportunidad única para darle un golpe sin precedentes a Irán, y Trump fue informado de que podía ordenar el ataque sin tener que pedir antes autorización al Capitolio, gracias a varias directivas que le permiten actuar unilateralmente en la lucha contra el terrorismo.

Es poco probable que la cúpula militar las tuviera todas consigo. En junio, el presidente abortó un ataque con misiles contra Irán, tras el derribo de un «dron« estadounidense en el golfo Pérsico, porque iba a provocar una decena de muertes y no quería dar pie a un conflicto armado.

En esta ocasión el presidente autorizó el ataque, que se ejecutó con «drones» (aviones no tripulados cargados con misiles) al filo de las 18.00, hora de Washington, cuando ya era viernes de madrugada en Bagdad. Las primeras imágenes de un coche destrozado en la carretera junto al aeropuerto de Bagdad comenzaron a compartirse en redes sociales a las 19.30 hora de Washington. Algunas mostraban una mano sin vida con un anillo de oro y una piedra roja que solía lucir el general Soleimani.

Cuando las primeras informaciones sobre la muerte de Soleimani comenzaban a aparecer en los medios nacionales de EE.UU., el departamento de Estado dijo que, según sus cálculos, durante la última guerra de Irak (2003-2010), el régimen de Irán mató a exactamente 608 soldados norteamericanos, un 17% de las bajas totales. Según la inteligencia norteamericana, Soleimani era el comandante de todas las milicias proiraníes en Irak.

El jefe de la diplomacia norteamericana, Mike Pompeo, responsabilizó además al general del intento de tomar la embajada estadounidense en Bagdad de los pasados días: «Son milicianos que han recibido la orden de ir a la embajada directamente de Qasem Soleimani».

Las Brigadas Quds son oficialmente un grupo terrorista dentro de la listas de sanciones de la Casa Blanca. El Pentágono les considera responsables de un ataque en Irak el 27 de diciembre en que murió un contratista norteamericano.

Disuadir futuro ataques iraníes

El secretario de Defensa de EE.UU., Mark Esper, confirmó formalmente la operación en un comunicado emitido en la noche del 2 de enero: «El general Soleimani estaba trabajando activamente en planes para atacar a los diplomáticos y uniformados estadounidenses en Irak y en toda la región. El general Soleimani y sus Brigadas Quds son responsables de la muerte de cientos de soldados de la coalición y estadounidenses, y de miles de heridos más». Según añadió Esper, «este ataque tenía como objetivo disuadir futuros planes de ataque iraníes».

Trump mantuvo silencio hasta las 21.30, más de tres horas después del ataque, compartiendo una bandera de EE.UU. en la red social Twitter. Consciente de que esta operación puede ser considerada una declaración de guerra, ya en la mañana del miércoles el presidente advirtió a Irán en contra de tomar represalias. «Irán nunca ganó una guerra pero siempre ganó las negociaciones», dijo Trump en Twitter.