Una turba toma la embajada de Estados Unidos en Irak al grito de «muerte a América»

0
106


Madrid
Actualizado:

Guardar

Al grito de «Muerte a América», una turba penetró ayer en el recinto de la embajada de Estados Unidos en Irak en protesta contra una serie de bombardeos aéreos a una milicia chiíta afín al régimen de Irán. Los atacantes fueron evacuados por las fuerzas de seguridad iraquíes antes de tomar ningún rehén. El presidente estadounidense acusó a Irán de estar detrás del intento de toma de la embajada. «Rendirán cuentas», advirtió Donald Trump.

El de ayer es el ataque más grave contra la misión diplomática de EE.UU. en Irak desde la llegada de Trump al poder, y pone de manifiesto la creciente tensión entre Washington y Teherán en un país que fue invadido en 2003 por las tropas norteamericanas, de las que hoy quedan 5.000. Tras el derribo del régimen suní de Saddam Hussein, la Casa Blanca apoyó un proceso de transición democrática por medio del cual ascendió al poder un gobierno chií, políticamente cercano a Irán.

El domingo, las fuerzas armadas estadounidenses mataron en diversos bombardeos aéreos a 25 milicianos del grupo chií Kataeb Hezbolá, que Washington considera un peón de Irán en Irak. Según el Pentágono, sus propios ataques aéreos eran en realidad la respuesta al bombardeo previo de una base militar iraquí en el que murió un ciudadano estadounidense contratado en labores de seguridad privada.

«Respondimos con contundencia»

Según dijo ayer el presidente Trump en un mensaje en la red social Twitter: «Irán mató a un contratista estadounidense e hirió a muchos otros. Respondimos con contundencia, como siempre haremos. Ahora Irán está orquestando un ataque contra la embajada de EE.UU. en Irak. Rendirán cuentas. Además, esperamos que Irak use sus fuerzas para proteger la Embajada, ¡y así se lo hemos notificado!».

Tras los ataques del domingo, un grupo de manifestantes acampó en las puertas del recinto diplomático en signo de protesta contra EE.UU. Según las imágenes facilitadas por las agencias informativas, varios de los concentrados ondeaban banderas de color amarillo, comunes entre las milicias chiíes afines a Irán, como la libanesa Hezbolá.

El martes por la mañana, una turba penetró finalmente el perímetro de seguridad de la embajada norteamericana en Bagdad y provocó destrozos en la recepción, prendiendo fuego a parte del mobiliario. Los diplomáticos estadounidenses se refugiaron en un búnker hasta que las fuerzas armadas iraquíes desalojaron a los intrusos.

«Una violación de la soberanía iraquí»

El gobierno iraquí, al que apoyan tanto Washington como Teherán, se encuentra en una situación precaria. Hace un mes, tras una ola de protestas, el primer ministro, Adil Abdul Mahdi, dimitió y se encuentra en funciones, aunque el parlamento todavía no le ha encontrado sustituto. Abdul Mahdi condenó los ataques aéreos de EE.UU. del domingo por considerarlos «una violación de la soberanía iraquí».

Semejantes declaraciones envalentonaron a los concentrados frente a la misión diplomática norteamericana, que la asaltaron justo cuando se cumplen 40 años de la toma de la embajada de EE.UU. en Teherán, cuando 52 diplomáticos y civiles estadounidenses fueron tomados como rehenes durante 444 días durante las revueltas de la revolución islámica en ese país de mayoría chií.