Evo Morales no logra mantener la unidad del MAS desde Argentina

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Evo Morales sigue a lo suyo en Buenos Aires. El expresidente, prófugo de la justicia boliviana, continúa con sus actividades políticas como si no hubiera pasado nada en su país y su vida no fuera la de un refugiado, protegido por Alberto y Cristina Fernández. En el Hotel Bauen, gestionado por una cooperativa de empleados y centro de reunión de Pablo Iglesias cuando viajó en marzo del año pasado a Buenos Aires, Morales reunió a un nutrido grupo de dirigentes del MAS (Movimiento Al Socialismo) para preparar la campaña electoral. La idea original de elegir en ese congreso a la pareja que se presentará a las elecciones generales (previstas para junio) quedó descartada después de que varios de los pesos pesados del MAS le dieran la espalda y se quedaran en Bolivia.

Es el caso de Eva Copa, titular del Senado tras la renuncia de Morales y la desbandada -o estampida- del Gobierno que quedó atrapado en el fraude electoral del 20 de octubre. «La gente que está allá (por Buenos Aires) con el hermano Evo es gente que ha hecho daño al MAS. Por decisiones erróneas de esa gente hemos terminado de esta manera», analiza en entrevista con el diario «Página 7» la mujer que podría aspirar a la Presidencia de Bolivia. «Los candidatos -insiste ésta dirigente de El Alto- se van a elegir en Bolivia, con nuestras bases, en consenso». Dicho de otro modo, Evo Morales, para ellos, ya es parte del pasado.

Como Eva Copa otros líderes de enclaves importantes como La Paz, Los Yungas (zona cocalera) o Chuquisaca quieren pasar página y esquivar la sombra alargada de Evo Morales desde el país vecino. «Las cosas se arreglan en Bolivia y entre nosotros, no desde otro país», advirtió Román Barrón, de la Federación única de Trabajadores de Pueblos Originarios de Chuquisaca.

La fecha exacta de las elecciones no está determinada pero deberá comunicarse antes del 7 de enero para que se cumplan los plazos previstos y la investidura del futuro presidente se celebre el 6 de agosto. Julio Mujica, vocal del Tribunal Supremo Electoral declaró en «El Deber»: «No se han establecido las fechas concretas pero hay topes. Teniendo en cuenta que se está sujeto a cambios, el borrador del calendario señala que la primera vuelta de las elecciones se desarrollará en junio», aseguró. En caso de que hubiera un «balotaje» éste se celebraría, «en julio y el nuevo Gobierno se posesionaría en agosto».

Reducidas a cenizas

La convocatoria de las elecciones sufre retrasos porque buena parte de las instalaciones electorales y el software para el escrutinio quedaron reducidas a cenizas durante los disturbios que terminaron con la dimisión y posterior huida de Evo Morales el 12 de noviembre. El vocal de Santa Cruz ilustró el actual escenario en la provincia más rica de Bolivia: «No tenemos infraestructura. Estamos con oficinas quemadas y documentación perdida. Nuestros vehículos datan del año 1998 y 2004. Hay que viajar a las provincias en un departamento que es el más grande del país».

Mientras el Gobierno interino de Áñez intenta recuperar la normalidad institucional y lucha contra reloj para garantizar unas elecciones transparentes, Morales recurre a videoconferencias para participar de actividades en Bolivia como si jamás hubiera dimitido. Eso hizo en la inauguración de un mercado en Tarija (media luna oriental) y en el séptimo congreso ordinario de la Asociación de Productores de Coca Ecológica Intercultural Regional Carrasco La Reserva. En ambas ocasiones, al finalizar su intervención pidió el voto por el MAS.