EE.UU. se queja a Argentina por el comportamiento de Evo Morales

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La estancia de Evo Morales en Buenos Aires empieza a ser un quebradero de cabeza para el presidente Alberto Fernández. El Gobierno de EE.UU. presentó una queja formal sobre las actividades políticas del expresidente en Argentina, ya que se encuentra en condición de refugiado político.

El malestar de la Embajada lo transmitieron la ministra Consejera Mary Kay Carlson y el consejero político, Chris Andino, ante la ausencia del embajador Edward Prado. Ambos asistieron a una reunión en la Casa Rosada con Felipe Solá, Ministro de Asuntos Exteriores, Gustavo Béliz, secretario de Asuntos Estratégicos y Jorge Argüello, futuro embajador de Argentina en Washington. En la misma, advirtieron de las actividades de Morales que pretenden reunir hoy en Buenos Aires a un millar de dirigentes del MAS, con el fin de «evaluar y organizar un gran encuentro» para seleccionar a los candidatos para las próximas elecciones generales previstas para el mes de abril. La idea original del expresidente, con orden de detención en Bolivia, acusado de fraude en las urnas para perpetuarse en el poder, era reunir a estos dirigentes en las proximidades de La Quiaca, ciudad fronteriza con Bolivia. Organizaciones sociales y algunos sindicatos estaban dispuestos a acompañarle.

Tras conocer la protesta de EE.UU., Morales escribió en su muro de Twitter. «La complicidad de EE.UU. es tan evidente en el golpe de Estado en Bolivia que la embajada norteamericana en Argentina habla por los golpistas y pide al Gobierno de Fernández que limite mi refugio político como en tiempos del Plan Cóndor», en alusión al plan de coordinación de las dictaduras del Cono Sur en los años 70.

Morales no guarda el debido silencio político al que están obligados los refugiados. Por el contrario, realiza ruedas de prensa, se reúne con las madres de Plaza de mayo, convoca manifestaciones y pretende organizar la campaña del MAS (Movimiento Al Socialismo) desde Argentina. Pero el expresidente, a medida que pasan los días, pierde fuelle. En el MAS comienza a escenificarse las fracturas y líderes como Eva Copa (El Alto) o Román Barrón de la Federación Única de Trabajadores de Pueblos Originarios declinaron viajar a Buenos Aires. «Las cosas se arreglan en Bolivia y entre nosotros. No desde otro país», le reprochó éste último.