Bloomberg, forzado a dejar de usar presidiarios en su campaña a la presidencia de EE.UU.

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Corresponsal en Nueva York
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Michael Bloomberg recibió esta semana un regalo adelantado -y envenenado- de Navidad. En la mañana de la Nochebuena, «The Intercept», un medio de orientación izquierdista, saludaba al multimillonario neoyorquino y candidato a la presidencia de EE.UU. con este titular: «Mike Bloomberg explotó a trabajadores de prisiones para hacer llamadas para su campaña presidencial 2020».

La información explicaba cómo la campaña de Bloomberg, que ha desembarcado en las primarias demócratas de forma abrupta y a golpe de billetera, empleó al menos a reclusas de una cárcel de Oklahoma, el Centro Correccional Dr. Eddie Warrior, una prisión de baja seguridad para mujeres.

La campaña Mike Bloomberg 2020 contrató a ProCom, una compañía que opera centros de llamadas -los denominados «call centers»- en New Jersey y Oklahoma. En este último Estado, tiene dos de estos centros en prisiones y «The Intercept» pudo confirmar que al menos uno de ellos se utilizó para la campaña del candidato.

Las presidiarias realizaban llamadas para captar votos e informaban que eran pagadas por Bloomberg. En este tipo de operaciones nunca se dice desde dónde opera el centro de llamadas, y las reclusas no dijeron que lo hacían desde una cárcel.

La reacción de Bloomberg y su campaña: no sabíamos nada. «No teníamos conocimiento de esto y no lo hubiéramos permitido de haberlo sabido», dijo una portavoz sobre la información. La campaña anunció que dejó de trabajar con ProCom y trató de explicar que era muy difícil conocer que se empleaba a presidiarios. «No estamos de acuerdo con este tipo de prácticas y nos aseguraremos de que en adelante nuestros contratistas supervisen mejor a sus subcontratas», dijo Bloomberg, que tiene una amplia experiencia en campañas electorales después de haber sido alcalde de Nueva York durante más de una década.

Un colaborador veterano de Bloomberg, Stu Loeser, justificó en Twitter que la campaña no era consciente de que «un contratista de un contratista de un contratista utilizaba trabajadores de prisiones».

Bloomberg no es el primer candidato electoral que utiliza a reclusos. En 1994, el republicano Jack Metcalfe utilizó los trabajos penitenciarios para hacer llamadas de captación de votos y resultó elegido para la Cámara de Representantes en representación del estado de Washington.

Sueldos irrisorios

No está claro qué condiciones de trabajo tenían las reclusas que realizaron llamadas para la campaña. La Decimotercera Enmienda de la Constitución de EE.UU. permite el trabajo forzado en prisiones, aunque en muchas cárceles hay programas de trabajo voluntario, como parece ser el caso de este centro de Oklahoma.

Matt Elliott, portavoz del Departamento de Prisiones de Oklahoma, aseguró a la cadena CBS que los reclusos pueden ganar cerca 1,45 dólares por hora en centros de llamadas, un trabajo que, en su opinión, «les prepara para cuando salgan en libertad». La página web de su departamento asegura que el máximo que puede ganar un recluso por su trabajo en prisión son 20 dólares al mes. Uno de los fundadores de ProCom, John Scallan, aseguró a «The Intercept» que los sueldos que reciben los presidiarios para trabajar con su empresa son mucho mayores: «Algunos de ellos ganan esa cantidad cada día», aseguró sobre el límite mensual del Departamento de Prisiones de Oklahoma. También clarificó que ellos pagan al centro penitenciario el sueldo mínimo de 7,25 dólares por hora.

Las cantidades son irrisorias, sobre todo si se comparan con la fortuna monumental del beneficiado por su trabajo. Bloomberg es la novena persona más rica de EE.UU., con un patrimonio que «Forbes» sitúa en 54.000 millones de dólares.