La policía de Hong Kong dispersa con gas lacrimógeno una manifestación en varios distritos

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La policía antidisturbios de Hong Kong ha lanzado gases lacrimógenos sobre cientos de manifestantes enmascarados que protestaban contra el gobierno de la ciudad. Los hechos han ocurrido en pleno día de Nochebuena en una zona comercial y turística.

Los manifestantes lanzaron paraguas y objetos a los policías, que respondieron con el empleo de gases lacrimógenos y golpeando a algunos de ellos con porras.

Algunos de los protestantes ocuparon algunas de las calles principales para cortar el tráfico. En medio de estos acontecimientos, un hombre se precipitó desde un segundo piso de un centro comercial cuando intentaba huir de la policía.

El Frente Civil por los Derechos Humanos, que ha organizado algunas de las protestas de los últimos meses, ha anunciado que, en respuesta, prepara otra marcha para el día de año nuevo.

Aunque las protestas han perdido impulso en las últimas semanas, han reunido a unas 800.000 personas durante el mes de diciembre.

Las movilizaciones arrancaron en junio con motivo del anuncio del gobierno chino de acabar con algunos de los derechos de la excolonia británica y se han saldado con 6.000 detenidos.

Este mes, se produjo una aplastante victoria del movimiento prodemocrático en las elecciones locales.

Descontrol general

Los manifestantes han cargado contra las tiendas de la ciudad al grieto de «Despierta Hong Kong». Contra ellas han arrojado paraguas, símbolos de la revuelta. Por su parte, los agentes han respondido golpenado a varios de ellos y arrojando gas lacrimógeno para dispersarles después de que ocuparan el distrito de Tsim Sha Tsui.

En Ming Kok, otro distrito cercano, los agentes también han tenido que emplearse a fondo para dispersar a los manifestantes. «Mucha gente está comprando y es una buena oportunidad para difundir el mensaje y decirles por qué luchamos», ha señalado un joven estudiante a la prensa internacional tras asegurar que ha salido a la calle por la libertad.

Desde el comienzo de las manifestaciones el pasado verano, las autoridades han detenido a unas 6.000 personas. Los ciudadanos, por su parte, consideran estas privaciones de libertad como un golpe de Pekin. China niega estos movimientos.