Bonos del Estado sirven a los jubilados para construir, viajar y pagar las deudas

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Quito –

Carlos Villacrés, de 65 años, quien fue profesor por más de 30 en la unidad Pedro Bouguer de Yaruquí, tiene la ilusión de que su esposa por fin regrese a quedarse en Ecuador, tras vivir unos 20 años en España.

Su plan es tener listo, hasta marzo de 2020, el local comercial que construyó en esa parroquia para que ambos puedan atender un bazar.

Además está levantando un segundo piso de la casa que ya habían construido con su esfuerzo y con parte del dinero que ella mandó de su trabajo de tantos años desde el exterior.

Carlos dice que estas construcciones fueron la mejor opción que se le ocurrió, luego de cobrar en bonos el incentivo jubilar que pagó el gobierno de Lenín Moreno en este año y luego de haberlo hecho efectivo en una casa de valores.

De hecho, él fue uno de los primeros 25 jubilados que recibieron el incentivo con esta fórmula de pago.

Estos bonos salieron con un mejor precio y con un menor castigo. Dice que debía recibir $53 000, pero terminó recibiendo en efecto los $50 000.

Es que en mayo, el Gobierno llegó a un acuerdo para los pagos. Pero luego se manifestó la inconformidad de varios sectores de jubilados que no querían aceptar los bonos.

Finalmente, en agosto, tras una huelga de hambre de más de quince días que generó preocupación a nivel de la sociedad, se retomaron los pagos.

Según el Ministerio de Finanzas, de 2017 a diciembre de 2019 el Gobierno canceló en efectivo $1002 millones. Además pagó en bonos $245,2 millones.

Con el efectivo se ha beneficiado a 22 125 jubilados, mientras que el pago en bonos ha cubierto a 4814 beneficiarios.

Al consultarle al profesor Villacís por qué aceptó bonos en vez de efectivo, explicó que es una persona que siempre está atenta a las noticias y se dio cuenta de que el momento económico y político del país no daba para que se pague muy pronto. En este sentido se inscribió de manera ágil en el programa, con buenos resultados.

Jorge Matute, pujilense de 65 años que trabajó 40 en el magisterio, tenía varias deudas y se sentía muy presionado por los gastos mensuales.

Por eso cuando al fin recibió su incentivo jubilar, lo primero que hizo fue pagarlas. Ahora, tres meses después de que se decidió a recibir los papeles y tras haberlos canjeado en una casa de valores, dice que se siente más tranquilo y con holgura en su economía.

Recuerda con nostalgia que sirvió durante tres años y medio en el Normal N.° 7 de Pujilí, Cotopaxi, y luego 37 años más en el Colegio Nacional La Maná, también Cotopaxi, donde impartía Sociología y Economía. “Extraño mi trabajo, es que uno pasa a la desocupación, pero todavía me siento con fuerzas”, confiesa.

Sin embargo, ya está pensando en qué hará con el dinero que logró obtener tras la negociación en las bolsas de valores. Explicó que ha visto un terreno en La Maná y que piensa comprarlo. Luego podría construir “una villita”, pero dice que no tiene apuro y más bien va a ir paso a paso en sus proyectos.

Don Jorge cuenta que decidió aceptar los bonos como pago por su incentivo jubilar, porque ya había estado esperando tres años a que le saliera ese beneficio de ley, pero sin éxito. “Conversé con mi familia y entre todos decidimos que era la mejor opción, pues si insistía en el pago en efectivo, capaz hubiese tenido que esperar tres años más”, asegura.

Al final, el castigo que obtuvo fue de $2000, que a su parecer no fue tan alto como el que les aplicaron a otros jubilados años atrás y que era de entre $8000 y $10 000.

Luis Mora, 75 años, dirigente de los jubilados de 2008, 2009 y 2010, cuenta que si bien ha habido un retraso, el Gobierno está pagando, según el acuerdo, en efectivo a este segmento.

Asegura que a él no le pagaron ni en octubre ni noviembre los $2000 mensuales que les habían ofrecido, pero hace una semana recibió los $6000 acumulados.

Su esposa, Erlinda Saavedra, 76 años, que es jubilada del 2008, no ha recibido aún esos fondos, pero cree que en pocas semanas le cumplirán el pago. Mientras, para el 2020 está previsto un pago adicional con el cual entre ambos acumularán unos $34 000.

Con ese dinero ya tienen previsto “recorrer el territorio patrio”, dice.

Don Luis asegura que el pago que han recibido se ha debido a una lucha de diez años, pues el Gobierno anterior no les quiso reconocer este incentivo.

Señala que como jubilados enjuiciaron al Gobierno para recibir el pago, pero lamentablemente, luego de haber ganado en primera instancia su lucha, la perdieron en segunda y tercera instancias.

Por ello acudieron a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), pero asegura que al constatar que el Gobierno está cumpliendo, desistirán de dicha demanda. (I)

Me da satisfacción que he podido dar trabajo a varios jóvenes que me han ayudado a la construcción. El día que hicimos la fundición hubo como doce personas. Siempre les he pagado lo de ley”. Carlos Villacrés, jubilado