La India se vuelca contra la ley de inmigración que excluye a musulmanes

0
111


Nueva Delhi
Actualizado:

Guardar

La India vivió este jueves una nueva jornada de protestas multitudinarias en las principales ciudades, a pesar de las restricciones impuestas por las autoridades, contra una polémica enmienda legal que busca dar la ciudadanía a inmigrantes de países vecinos pero excluye a los musulmanes. Al menos dos personas murieron en las protestas multitudinarias registradas en varias ciudades.

La tensión ha ido en aumento en la nación asiática desde que la semana pasada el Parlamento aprobó la enmienda a la Ley de Ciudadanía para regularizar a los inmigrantes de Afganistán, Pakistán y Bangladesh pertenecientes a las religiones hindú, sij, budista, jain, parsi y cristiana.

Las dos muertes se registraron en la ciudad de Mangaluru, del estado de Karnataka, en el sur de país, indicaron este jueves medios locales y el partido BJP, la formación del Gobierno nacionalista hindú del primer ministro, Narendra Modi.

En estas protestas, celebrada pese a las prohibiciones de reunión impuestas por las autoridades, más de una veintena de persona resultaron heridas y más de un millar fueron arrestadas, entre ellas prominentes intelectuales y activistas.

«Hoy dos personas murieron en las violentas protestas que tuvieron lugar en Mangaluru, Karnataka», indicó el BJP que acusó al opositor Partido del Congreso, la histórica formación de la dinastía Nerhu-Gandhi, de promover la violencia en el país.

Una tercera muerte se registró en la ciudad de Lucknow, la capital del estado de Uttar Pradesh (norte), pero la Policía regional dijo a la prensa que no podía precisar si este suceso estaba directamente relacionado con las manifestaciones.

En la jornada de este jueves, una de las más violentas tras más de una semana de protestas, se llevaron a cabo manifestaciones en las ciudades de Bombay, Calcuta, Lucknow, Thiruvananthapuram, Bangalore, Mangaluru, Hyderabad y la capital del país, Nueva Delhi, entre otras.

Las protestas, que reunieron a miles de personas, se celebraron pese a la prohibición de las autoridades a manifestarse y a los cortes de los servicios de comunicación en varias partes de la capital.

Aunque la mayoría de la manifestaciones se llevaron a cabo de forma pacífica, algunas se tornaron violentas y acabaron en enfrentamientos con la policía que reprimió a los manifestantes con gases lacrimógena.