Los demócratas defienden un impeachment histórico contra Trump: «No nos dio opción»

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Corresponsal en Nueva York
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Una jornada interminable, áspera, preñada de recriminaciones mutuas, torpedeada por obstáculos procesales y para la historia. Así fue el debate que celebró este miércoles la Cámara de Representantes de EE.UU. para determinar si Donald Trump se convertía en el tercer presidente de la historia del país en someterse a un impeachment o juicio político para su recusación.

Los legisladores republicanos y demócratas decidieron sobre el mérito de los dos artículos -los cargos por los que se le juzgará- del impeachment a Trump: abuso de poder y obstrucción al Congreso. La mayoría demócrata contaba con apoyos suficientes y el juicio político contra Trump se daba por descontado.

Será una nueva cita con la historia para el multimillonario neoyorquino, que alardea de una elección sin precedentes en 2016 -y lo fue, por la visceralidad de su mensaje y lo sorprendente de su triunfo-, de haber logrado más avances que ningún antecesor en su primer mandato -algo muy discutible- y de haber batido récords en desempeño económico -algo incuestionable-.

Trump será el tercer presidente en someterse al juicio político del poder legislativo. Solo Andrew Johnson, en 1868, y Bill Clinton, en 1998, tuvieron que enfrentarse a una recusación en el Senado, que tiene la potestad de decidir sobre el futuro del presidente y cuyo juicio a Trump está previsto en enero. Pero será el primero en someterse a un impeachment el mismo año que tendrá que buscar la reválida de las urnas. Y es innegable que el juicio político y la reelección son vasos comunicantes.

Demócratas y republicanos volvieron a mostrar la división profunda que divide a la clase política y se ha extendido también a la opinión pública. Durante el debate de la votación, se vio que la brecha es un corte limpio, donde apenas hay posiciones intermedias ni voces disonantes en los partidos. «No nos dio opción», justificó en la apertura del debate la líder demócrata, Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes, en referencia a Trump y la conducta que le ha abocado al impeachment: las presiones a Ucrania para perjudicar a Joe Biden, su probable adversario en la reeleción.

La división en la calle

La principal voz republicana durante la jornada fue la de Douglas Collins, que repitió las posiciones de su partido: el impeachment «está basado en presunciones», «no es justo», es «partidista».

La división es esencial: los demócratas defienden el juicio a Trump como la forma de respetar la constitución y salvar su democracia; los republicanos dicen lo mismo para justificar su oposición.

En la calle, la brecha es comparable. En la víspera de la votación, cientos de manifestaciones a favor del impeachment tomaban ciudades y pueblos de EE.UU. Una de las principales, en Times Squares, uno de los centros neurálgicos de Nueva York y donde dominan los demócratas. «Es fundamental que mantengamos un país donde nadie esté por encima de la ley», aseguraba a este periódico Claire Ullman, agarrada a un cartel con la leyenda «La verdad importa», mientras sonaban de fondo villancicos con letra «anti Trump» cantados por los manifestantes.