Continuidad en el Gabinete de Johnson hasta el Brexit en enero

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Londres
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El primer ministro Boris Johnson comenzó la semana hablando con su homólgo estadounidense, el presidente Donald Trump, que le volvió a felicitar -esta vez vía telefónica y no por Twitter- por su abultada victoria electoral del pasado jueves. Durante su conversación, los dos dirigentes reiteraron su compromiso de negociar un «ambicioso» acuerdo comercial entre sus respectivos países y subrayaron la «enorme importancia» de la relación entre Reino Unido y EE.UU., con vistas a mantener esta «estrecha cooperación» en el futuro en temas como la seguridad y el comercio, según informó Downing Street en un comunicado.

Lo cierto es que los próximos días serán decisivos para el primer ministro británico Boris Johnson para poner en marcha las prioridades de su agenda. Algo que solo será posible con el apoyo de su gabinete, que será anunciado previsiblemente esta semana con pocas variaciones y en el que se espera ver sobre todo caras conocidas, aunque también se prevé que otros personajes entren en escena en una reforma ministerial más grande en febrero.

Algunas fuentes han señalado que el «premier» designará nuevos ministros para los cargos que quedaron vacantes antes de las elecciones, pero que los cambios más radicales se producirán una vez ejecutada la salida de la Unión Europea el 31 de enero. Una de las tres vacantes es la de Nicky Morgan, diputada de Loughborough que fue secretaria de Cultura hasta su anuncio hecho en octubre de que no se presentaría a la reelección. También renunció Alun Cairns, parlamentario de Vale of Glamorgan y exsecretario de Estado de Gales, que se vio obligado a renunciar en noviembre después de que salieran a la luz pruebas de que conocía que un exasistente había participado en el sabotaje de un juicio por violación. Por último, está también libre el puesto de Zac Goldsmith, subsecretario de Estado parlamentario para el medio ambiente y el desarrollo internacional. La prensa inglesa y algunas fuentes políticas han especulado con posibles nombres para llenar estas vacantes, entre ellos Penny Mordaunt, John Whittingdale, Rishi Sunak, Simon Hart o David Jones, todos políticos con experiencia y una reconocida trayectoria.

Con respecto a la remodelación del próximo año, el «Financial Times» informó que Johnson tiene la intención de crear un nuevo departamento comercial que reemplace al departamento de comercio internacional actual y que esté centrado en la inversión en el Reino Unido y los acuerdos comerciales en el extranjero. Asimismo, hay quienes aseguran que uno de los cambios más importantes será la partición en dos del ministerio del Interior, con una parte dedicada a asuntos internos y otra exclusivamente centrada en fronteras e inmigración, un tema medular en la propuesta electoral de Johnson. Según el «Daily Mail», el Primer Ministro está listo para hacer una exhaustiva revisión del sistema de inmigración de Gran Bretaña, una prioridad para sus primeros meses de gobierno.

El «premier» prometió durante la campaña electoral que el Brexit sería el regalo de Navidad para la ciudadanía británica y fuentes de Downing Street han indicado que el día clave para conseguirlo es el próximo viernes. Los parlamentarios volverán a Westminster mañana, para empezar a prestar juramento, con un parlamento renovado en el que los conservadores ostentan la mayoría absoluta con 365 escaños de los 650 que conforman la cámara, aunque la apertura formal se producirá el jueves, con el discurso de la Reina.

La idea de Johnson es introducir de nuevo el viernes el Proyecto de Ley de Acuerdo de Retirada de la Unión Europea para pedir a los parlamentarios que voten para darle entonces la llamada «segunda lectura» y continuar así el proceso legislativo. El ministro del gabinete, Rishi Sunak, aseguró que «todos los parlamentarios conservadores se han comprometido» a respaldarlo. Para que se lleve a cabo la votación, el nuevo presidente de la Cámara de los Comunes, Lindsay Hoyle, tendrá que firmar el calendario propuesto por el gobierno, cuyos tiempos son bastante justos pero en los que Johnson se muestra esperanzado.

El líder conservador dio la bienvenida ayer a 109 nuevos parlamentarios de la formación, algunos de los cuales provienen de zonas tradicionalmente dominadas por el laborismo, diciéndoles que tienen el deber de «devolver la confianza del público». Antes de la reunión del primer ministro con sus nuevos diputados, fuentes de Downing Street señalaron que «el primer ministro ha sido muy claro en que tenemos la responsabilidad de ofrecer un futuro mejor para nuestro país y que debemos devolver la confianza del público culminando el Brexit» y añadieron que el «Gobierno Popular» (nombre con el que Johnson ha bautizado a su administración) «cumplirá con las prioridades de la gente».

Además, las mismas fuentes indicaron que «la primera parte de la legislación que votarán los nuevos parlamentarios será el Proyecto de Ley de Retiro. Al hacer que el Brexit se culmine, el gobierno conservador ayudará a este país a avanzar. Invertiremos en nuestro Servicio Nacional de Salud, en nuestras escuelas, en la creación de calles más seguras, mejores hospitales y la construcción de una Gran Bretaña mejor para todos, independientemente de por quién votaron».

Estas prioridades serán aclaradas con detalle durante el discurso de la Reina, evento que abre el período legislativo y que, pese a su nombre, no está escrito por ella sino por el gobierno, que expone así su agenda legislativa. El último fue el pasado octubre y este incluirá medidas sobre las sentencia a los terroristas, tras el atentado del puente de Westminster el pasado 29 de noviembre, así como otras promesas de campaña contenidas en el manifiesto conservador, como las políticas para inyectar dinero al sistema nacional de salud, el NHS, la prohibición de las huelgas de trenes y penas de prisión más duras. Justamente por haberse celebrado otro discurso hace apenas un par de meses, este contará con menos pompa de la habitual, sin carruajes ni ceremonias ostentosas como es habitual.