Buttigieg se afianza en un debate demócrata a la sombra del ‘impeachment’ de Trump

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El ‘impeachment’ o proceso de recusación de Donald Trump se comió este miércoles buena parte del oxígeno de la atención pública en EE.UU. El quinto debate entre aspirantes demócratas a la nominación del partido para disputar la presidencia a Trump, celebrado esa misma noche, no fue una excepción. Los candidatos se pegaron entre ellos menos de lo habitual y se unieron más que nunca en el frente común contra el presidente.

Fue el mismo día en el que el embajador de EE.UU. ante la Unión Europea, Gordon Sonland, compareció ante la comisión de investigación del ‘‘impeachment’ y reiteró la existencia de ‘quid pro quo’ o contraprestaciones en las presiones de Trump a Ucrania para perjudicar a uno de los protagonistas del debate -el ex vicepresidente Joe Biden- y aseguró que él y otros altos cargos actuaban bajo «la orden expresa» del presidente de seguir las instrucciones de su abogado personal, Rudy Giuliani.

Los moderadores del debate arrancaron la velada por el asunto del día y la única competición entre candidatos era ver quién atacaba más y mejor a Trump. La senadora Kamala Harris dijo que es «un criminal en la Casa Blanca»; Joe Biden trató de sacar partido y aseguró que el el escándalo de Ucrania deja claro que Trump no quiere enfrentarse a él el próximo otoño; el senador Bernie Sanders recuperó su vieja definición del multimillonario neoyorquino -«no solo es un mentiroso patológico sino el presidente más corrupto de la historia de EE.UU»-; y la senadora Elizabeth Warren, que ha crecido en las encuestas en los últimos meses, aprovechó para enganchar la crítica con su campaña. Cuestionó cómo alguien como Sonland -un empresario hotelero convertido en diplomático porque donó un millón de dólares a Trump- puede llegar a ser embajador en la UE y que ella no permitirá eso como presidenta.

Los candidatos defendieron que se procese a Trump cuando deje la presidencia y arremetieron contra su política exterior, a veces tirando de humor: Harris dijo que Kim Jong Un le había tomado el pelo y Andrew Yang aseguró que la primera vez que vea a Vladimir Putin como presidente de EE.UU. le dirá: “Lo siento, le gané a tu amigo”.

Pero de lo que realmente está en juego en el debate -ver quién consigue la nominación en las primarias demócratas- se sacó poco en claro. La contienda parecía más abierta todavía tras las dos horas de intercambio dialéctico en Atlanta (Georgia). Biden sigue arriba en las encuestas pero su desempeño es cada vez más preocupante. En el quinto debate, arrancó con tartamudeos y pifió alguna referencia, como cuando trataba de defender su fortaleza entre el votante negro y dijo que «la única mujer senadora negra» -la ex legisladora Carol Moseley Braun- le apoya, ante las risas de sus rivales y la estupefacción de Harris, que también es mujer, senadora y negra (Biden corrigió y dijo que quería decir «la primera»).

El flanco más izquierdista de las primarias -Warren y Sanders- no fue el blanco de todos los ataques como en el anterior debate y ninguno de los candidatos menores tuvo una oportunidad para brillar y ganarse titulares.

En un momento dulce

La excepción fue Pete Buttigieg, que está en un momento dulce. El joven alcalde de South Bend (Indiana) viene de colocarse primero en las encuestas de Iowa, decisivo porque es el primero que celebra primarias (a principios de febrero) y porque es un estado bisagra en las presidenciales. Los pocos enfrentamientos duros entre candidatos tuvieron a él como objetivo -Harris, además de la senadora Amy Klobuchar y la diputada Tulsi Gabbard, fueron a por él-, pero Buttigieg se defendió con suficiencia y haciendo apelaciones a la moderación y a la unidad.

Buttigieg es una opción poco probable: sería el presidente más joven de la historia (tiene 37 años) y el primero gay reconocido en llegar a la Casa Blanca. Pero está aprovechando el hueco dejado por la erosión de Biden y por las aguas revueltas que han provocado la incursión de otros candidatos moderados de última hora, con la candidatura del ex gobernador de Massachussetts Deval Patrick y el posible desembarco del multimillonario Michael Bloomberg.

El debate dejó claro que, con Trump amenazando a reelección, lo fundamental es que los candidatos se demuestren como la mejor opción para vencerle el año que viene. Biden dijo que él puede conseguir votos en todo tipo de estados y que es la mejor opción para atraer a todas las ideologías del partido demócrata. Warren y Sanders defendieron que la mayoría de estadounidenses quieren las reformas económicas y sociales que ellos proponen. Harris y el senador Corey Booker -los dos únicos negros de las primarias- propusieron que hay que recuperar la ‘coalición de Obama’, que llevó a las urnas a las minorías, a los jóvenes y a las mujeres. Y Buttigieg volvió a apelar al electorado del que depende que él tenga una opción cuando empiecen las votaciones en los estados: «Los moderados tienen que formar parte de esa coalición», dijo. «Todo el mundo es bienvenido en el futuro que queremos crear».