Artur Segarra, el español condenado a muerte en Tailandia, podrá eludir la inyección letal

0
93


Corresponsal en Pekín
Actualizado:

Guardar

Pena de muerte, práctica que se realiza en Tailandia mediante una inyección letal. Esa es la sentencia impuesta ayer al catalán Artur Segarra por el atroz asesinato en Tailandia del consultor David Bernat en 2016, que conmocionó a la comunidad española residente en dicho país. El tribunal de Bangkok rechazó la ultima apelación de la que disponía Segarra al considerar válidas las pruebas sobre el crimen. El mismo Tribunal, que lo juzgó en febrero, se ha reafirmado en la sentencia al considerar probado que el español secuestró, retuvo, torturó y asesinó a su amigo Bernat para robarle el dinero de su cuenta bancaria, descuartizándolo después y arrojando sus restos al río Chao Phraya para hacer desaparecer su cuerpo.

Tras la sentencia, Segarra ahora puede solicitar a la Casa Real de Tailandia un perdón real para conmutar la pena capital por la cadena perpetua y, una vez cumpla al menos ocho años de condena, puede pedir la extradición a una cárcel de España. Como tiene cuentas pendientes con la justicia española se reforzará la petición de extradición de las autoridades española.

Aunque el acusado insistió en todo momento en su inocencia y en que su exnovia le había tendido una trampa, todas las pruebas apuntan hacia él. Entre ellas destacan las muestras de ADN recogidas en su apartamento, donde han aparecido restos de Bernat, y las grabaciones de diversas cámaras de seguridad. Mientras en una de estas cintas aparece regresando a su casa en moto con Bernat, en otras se le ve sacando dinero en varios cajeros automáticos.

Dentro de su investigación, la Policía tailandesa encontró restos de sangre de Bernat en el apartamento de Segarra, donde se supone que lo retuvo entre el día 20 y el 26 de enero del año pasado para sonsacarle las claves de su cuenta bancaria en Singapur. Gracias a su buen remunerado sueldo como consultor, con el que podía ganar mil euros al día, Bernat tenía allí una auténtica fortuna. Aunque los medios tailandeses publicaron en su día que Segarra llegó a transferir a su cuenta hasta 37 millones de bahts (930.000 euros) de Bernat, finalmente solo ha sido juzgado por el robo de 80.000 bahts (2.050 euros). Pero la Policía sospecha que la cantidad sustraída fue mucho mayor.

Buscado por la Policía tailandesa, que difundió su retrato, Artur Segarra huyó a Camboya, donde fue detenido a principios de febrero. Entregado a Tailandia, Segarra defendió siempre su inocencia, pero fue inculpado por su novia.

Además de por su brutalidad, este crimen horrorizó a la comunidad española que vive en Bangkok porque, al parecer, Segarra y Bernat eran amigos y salían juntos con frecuencia. De hecho, este crimen ha sacado a la luz la oscura vida de excesos que algunos expatriados llevan en la capital tailandesa, con drogas y prostitutas por doquier. Aunque el condenado no ha implicado a nadie durante el juicio, el libro «La verdad sobre el caso Segarra», del escritor y bloguero Joaquín Campos, apunta directamente a otro español como cómplice.