Colombia cierra sus fronteras y expulsa a infiltrados extranjeros ante el paro nacional de este jueves

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Corresponsal en Bogotá
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Colombia está en modo marcha. Antes de haber dado el primer paso, los colombianos han sentido ya el impacto de una convocatoria nacional, prevista para la mañana de hoy jueves y a la que se espera concurran miles de ciudadanos. Algunos, incluso, se arriesgan a augurar que saldrán más de los cuatro millones que marcharon en el famoso 4 de febrero de 2008 en contra de las FARC, hito que recoge el pronunciamiento ciudadano más contundente en la historia reciente del país.

Precedida por marchas estudiantiles locales, pero ante todo por las violentas protestas en otros países del mundo, pero especialmente en los de la región, entre ellos Chile, Perú, Bolivia y hasta Venezuela, esta marcha o paro, como se llama en Colombia también, llega con un inusitado impulso propio de las redes sociales y de la polarización que sigue afectando al país. Pero, además, por encuestas que indican el decreciente respaldo que tiene el Gobierno del presidente Iván Duque, que ya llega al 69% en 15 meses de gobierno.

También hay quienes afirman que la marcha de hoy tiene apoyo del llamado castrochavismo, en referencia a los países que siguen el modelo del Socialismo del Siglo XXI, hoy liderados por Venezuela y Cuba. Así, una de las medidas tempranas que tomó el Gobierno fue fortalecer las labores de inteligencia para deportar a potenciales infiltrados extranjeros, por lo cual fueron expulsados 15 extranjeros en la última semana, así como cerrar las fronteras del país hasta el viernes en la madrugada. Christian Krüger, director de la oficina de Migración Colombia, señaló que el cierre es efectivo «en todos los pasos fronterizos, terrestres y fluviales con Ecuador, Perú, Brasil y Venezuela».

Por su parte, la ministra del Interior, Nancy Gutiérrez, dio plenos poderes a alcaldes y gobernadores para que tomen las medidas necesarias que garanticen el orden público en sus ciudades o regiones. Esto es motivo de tensión pues si bien las marchas se han planteado como pacíficas y se ha hecho un esfuerzo de todos los frentes ciudadanos para que así transcurran, se da por descontado que hoy habrá vándalos dispuestos a generar caos, algunos de ellos pertenecientes a las milicias urbanas del ELN, guerrilla que sigue en pie de lucha y con la cual este gobierno cerró toda posibilidad de diálogo tras los atentados de enero de este año.

En todo el país se han organizado las marchas con agenda pública de puntos de encuentro y cierre del recorrido en la plaza principal de cada ciudad, lo que supone un reto de manejo del orden público para los mandatarios locales que deben garantizar la protesta ciudadana, amparada por la Constitución colombiana.

El Gobierno también llamó a acuartelamiento de primer grado a las fuerzas militares, y ha hecho presencia con fuerza pública en ciertos puntos que se saben serán ejes de la concentración. No se ha llegado a la militarización de ciudades, pero sí se siente presión en el ambiente. En vísperas de la marcha la policía realizó allanamientos, algunos donde encontraron explosivos y posibles elementos incendiarios, pero otros muy cuestionados, como el de la sede de una revista de la reconocida Universidad de los Andes. Colectivos de artistas y periodistas también han sido allanados.

Los motivos de la protesta

La tensión de la marcha no es solo hoy, sino que viene creciendo en la última semana, a pesar de la estrategia mediática desplegada por el Gobierno Duque, en la que el mandatario ha acudido a todos los grandes medios de comunicación para explicar que no existen políticas o decretos en borrador que afecten la inversión en educación superior o cambien los parámetros de jubilación y pensión, reduzcan el salario mínimo o profundicen políticas económicas en detrimento de los trabajadores, que algunos esgrimen como motivo de protesta. El otro punto de rechazo es la reforma tributaria propuesta por el Gobierno, rechazada ya por el Congreso, motivo de fuerte polémica a lo largo del año y que el ministro de Hacienda insiste en presentar sin mayores cambios.

Otros marchan en rechazo al continuo asesinato de líderes sociales, con especial ensañamiento contra líderes indígenas, que en lo que va de año suman 284 víctimas. El deterioro de seguridad en los territorios, la débil respuesta del Estado a los cárteles de narcotráfico y las bandas delincuenciales de grupos paramilitares o disidencias de las FARC también convocan a muchos, que ven en esto la lenta acción del gobierno ante los compromisos derivados del Acuerdo de Paz.

Hoy marcará un antes y después para el Gobierno de Duque y para el país. Si llegan a la cita los colectivos clásicos de toda marcha, como sindicatos estatales, de la industrial, de maestros y de la salud, y a ellos se suman colectivos de estudiantes universitarios, de líderes sociales territoriales, de trabajadores de la industria, del transporte y de diversos sectores, así como la clase media colombiana, será un parteaguas para este gobierno, que en todo caso, a partir del viernes, se verá obligado a atender de manera más efectiva y menos reactiva las demandas que le hace el país, más que a responder a las quejas y requerimientos del propio partido de Gobierno, donde también hoy, en medio de las lluvias y otras tormentas nacionales, también se cuecen habas.