El cerco policial a la Politécnica desata más protestas en Hong Kong

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Corresponsal en Pekín
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Cuando parecía que ya se había visto todo en estos cinco meses de revuelta por la democracia, Hong Kong se enfrenta a otra situación explosiva por el cerco policial a la Universidad Politécnica. Tras la feroz batalla campal del domingo, que duró más de 17 horas, en su campus destrozado y quemado siguen cientos de manifestantes rodeados por los antidisturbios. Según el sindicato de estudiantes de la Politécnica, serían entre 500 y 600, pero varias decenas consiguieron huir ayer descolgándose de un paso elevado sobre una avenida, donde fueron recogidos por motoristas que habían acudido a rescatarlos.

Para impedir su fuga, la Policía volvió a lanzarles gases lacrimógenos y los manifestantes respondieron con flechas con fuego. La gravedad es extrema porque las autoridades han advertido a los sitiados, en su mayoría jóvenes y adolescentes, de que les dispararán con munición real si siguen resistiéndose o atacando a la Policía con cócteles molotov, flechas, bolas de metal y hasta bombonas de butano a modo de bombas caseras. En medio de escenas de fuerte tensión con los padres de algunos estudiantes, los antidisturbios les han instado a rendirse.

Pero los manifestantes se niegan e intentan negociar una solución porque podrían ser condenados a diez años de cárcel por «revuelta». Con el permiso de la Policía, un grupo de profesores entró anoche en el campus y se llevó a los menores de edad, que no fueron detenidos pero sí fichados. A pesar de la tregua lograda por el presidente de la Universidad, Teng Jin-Guang, durante todo el día se repitieron los enfrentamientos porque grupos de manifestantes intentaban escapar y eran repelidos con gases lacrimógenos o arrestados cuando superaban a la carrera el cordón policial.

Por si el Gobierno de Hong Kong no tenía ya suficientes problemas, el Tribunal Supremo declaró inconstitucional la «ley antimáscaras», impuesta de emergencia el mes pasado para frenar las protestas. Dando la razón a una demanda interpuesta por 25 diputados del bando democrático, el Alto Tribunal considera que esta norma, invocada por las ordenanzas de emergencia que datan de la época colonial, contraviene la Ley Básica («mini-Constitución» de Hong Kong) al restringir los derechos y libertades de la ciudadanía más de lo necesario, según informa el periódico «South China Morning Post».

Además de un serio varapalo para el Gobierno de la jefa ejecutiva Carrie Lam, el fallo supone un embrollo jurídico, ya que cientos de personas han sido detenidas en las últimas semanas por esta «ley antimáscaras». Con multas de 25.000 dólares de Hong Kong (2.890 euros) y penas de hasta un año de cárcel, dicha regulación prohibía cubrirse la cara hasta en las manifestaciones autorizadas, lo que añadió aún más leña al fuego a las protestas contra el Gobierno.

Las manifestaciones, que empezaron de forma pacífica en junio contra la ya retirada ley de extradición a China, han derivado en el peor estallido de violencia que sufre esta antigua colonia británica desde su devolución en 1997. Además de criticar el creciente autoritarismo de Pekín y reclamar pleno sufragio universal con libre presentación de candidatos, los manifestantes demandan una investigación de la fuerza policial y una amnistía para los más de 4.000 detenidos hasta ahora. Para sofocar la revuelta, que ha hundido la economía, Pekin ha pedido más “mano dura”.

A la espera de cómo acabe el sitio a la Politécnica, más grupos de manifestantes volvieron a echarse a las calles ayer en varios barrios de la ciudad y en el centro de la isla. Con las clases suspendidas y muchas vías cortadas por las barricadas, Hong Kong se enfrenta a una semana crucial porque este domingo están convocadas las elecciones a los consejos de distrito. Con cuatro de los 7,5 millones de hongkoneses llamados a votar, esta especie de comicios municipales serán un plebiscito para el Gobierno. Eso si se celebran, porque el secretario de Asuntos Constitucionales y del Continente, Patrick Nip, dejó caer que la violencia «ha reducido las posibilidades de que haya elecciones», lo que agravaría aún más la revuelta.